La microbiota intestinal puede revelar el riesgo de padecer Parkinson incluso antes de desarrollar algún síntoma
Así lo indica un reciente estudio publicado en Nature Medicine. Los científicos descubrieron que las personas con esta enfermedad tienen una composición microbiana intestinal distintiva, al igual que las personas sanas con predisposición genética a desarrollarla.

El Parkinson es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo y el trastorno neurodegenerativo de más rápido crecimiento y mortalidad.
Se trata de una enfermedad que afecta el movimiento debido a la pérdida de neuronas productoras de dopamina en el cerebro.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta afección no solo se manifiesta con síntomas motores, como temblores o rigidez, sino también con alteraciones no motoras que incluyen problemas cognitivos, trastornos del ánimo y dificultades en la atención. Estos síntomas pueden aparecer incluso en etapas tempranas y afectar de forma significativa la calidad de vida.

La microbiota, el mapa oculto de la salud
Un estudio internacional reciente, dirigido por el University College de Londres (UCL) y publicado en la revista Nature Medicine, afirma que el análisis de los microbios que componen la microbiota intestinal puede revelar si una persona posee un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad antes de que haya tenido ningún síntoma.
Los investigadores afirman que sus hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo que tiene una persona de desarrollar Parkinson, de modo que se le pueda ofrecer apoyo temprano, y potencialmente también podrían conducir a nuevas formas de prevenirlo actuando sobre el intestino.
Su principal conclusión es que tanto las personas con la enfermedad de Parkinson como aquellas que están sanas pero tienen riesgo de padecerla presentan una composición distintiva de los microbios intestinales, un hallazgo que abriría la puerta a la detección temprana a través de un análisis de la microbiota.
Para llegar a este resultado, los científicos han desarrollado un innovador método para estudiar los microbios del intestino, que han aplicado a una cohorte de 464 personas de Italia y el Reino Unido. Entre ellas, 271 pacientes con Parkinson, 43 de ellos portadores de la variante genética GBA1, que puede multiplicar por 30 el riesgo de padecer esta enfermedad, y el resto son personas sanas.
Los datos de la microbiota intestinal de estos pacientes han sido comparados con los de otros tres grupos de Estados Unidos, Corea del Sur y Turquía, que suman un total de 638 personas más con Parkinson y 319 participantes sin la enfermedad.
Alteraciones
Los científicos han visto que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal (con 176 especies diferentes) presenta diferencias en su abundancia al comparar a las personas con Parkinson con las sanas.
Hay microbios intestinales más comunes entre las personas con la enfermedad y otros más abundantes en el caso de los participantes sanos.
En las fases más avanzadas del Parkinson, las alteraciones en la microbiota son 15 veces más graves que en los primeros estadios, según los resultados.
En el grupo de personas con predisposición genética pero que no habían desarrollado la enfermedad se observaron alteraciones similares en la microbiota, aunque en menor grado que en los pacientes diagnosticados.
En total 142 especies de microbios intestinales de las 176 existentes difieren en abundancia entre personas sanas portadoras del gen GBA1 y participantes sanos sin esa variante.
El 10% de las personas que presentaban las alteraciones más marcadas eran las que estaban más cerca de desarrollar la enfermedad según los exámenes clínicos.
“La composición de la microbiota intestinal en personas con riesgo genético de padecer Parkinson, pero sin síntomas, se asemeja a un patrón intermedio entre los individuos sanos y aquellos con Parkinson”, señala uno de los autores, Anthony Schapira, investigador del Instituto de Neurología Queen Square del UCL.

Por su parte, en el grupo de participantes sin predisposición genética, el 20% de las personas con las alteraciones más marcadas en la microbiota presentaban signos clínicos más similares a los de los pacientes con la enfermedad, lo que sugiere que tendrían un mayor riesgo de desarrollarla.
Los resultados han sido similares para los grupos de los cinco países estudiados.
La importancia de una dieta equilibrada
“Nuestro descubrimiento abre una nueva línea de investigación para identificar a las personas con riesgo de padecer Parkinson a través de su microbiota, y también para estudiar si haciendo cambios en la población bacteriana se podría reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad”, añade Schapira.
Los participantes del estudio proporcionaron asimismo datos sobre sus hábitos alimenticios, lo que ha permitido a los investigadores constatar que quienes siguen una dieta más equilibrada y variada son menos propensos a tener microbiomas intestinales que apunten a un riesgo elevado de padecer Parkinson.

“Esto podría indicar que la modificación de la dieta podría desempeñar un papel en la prevención de la enfermedad”, apunta otro de los autores, Stanislav Dusko Ehrlich.
La prevalencia del Parkinson se ha duplicado en 25 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud. El envejecimiento es el principal factor de riesgo, aunque también existe una predisposición genética: una cuarta parte de los pacientes con la enfermedad son portadores de mutaciones en el gen GBA, aunque solo el 10% de ellos acaba sufriendo párkinson.
En la actualidad, las pruebas para diagnosticar la enfermedad son largas y costosas.
Otro estudio reciente, dirigido también por investigadores del UCL, reveló cómo se propaga desde el intestino al cerebro con la ayuda de las células inmunitarias, un hallazgo que podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
















