
La hipertensión arterial es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en el mundo, y uno de los principales factores de riesgo para sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones cardiovasculares. Debido a que muchas personas no presentan síntomas, los médicos llaman a esta enfermedad como el “asesino silencioso”, por lo que recomiendan controlar la presión de manera periódica y mantener hábitos saludables.
En las redes sociales, un video viral de un médico de 88 años dio que hablar, ya que explicó porque muchas personas con hipertensión usan gorra. Su respuesta fue contundente: “Para evitar que se le vaya el calor del cuerpo. El calor produce una vasodilatación y entonces mantiene la presión arterial”.
Su explicación despertó curiosidad y abrió debate a varias preguntas para derribar este mito: ¿es cierto que abrigarse la cabeza ayuda realmente a controlar la hipertensión arterial, o se trata de una creencia sin respaldo científico?
Si bien la temperatura ambiental influye en el funcionamiento del sistema cardiovascular, los especialistas advierten que la relación es bastante más compleja y que no existen estudios que recomienden utilizar una gorra como tratamiento o medida específica para controlar la hipertensión.
Hipertensión y temperatura: cómo impacta el clima en esta enfermedad
De acuerdo con Mayo Clinic, las temperaturas elevadas pueden afectar el sistema cardiovascular porque el organismo necesita disipar el calor corporal. Para lograrlo, los vasos sanguíneos de la piel se dilatan (vasodilatación), lo que facilita la pérdida de calor hacia el ambiente.
Ese mecanismo fisiológico puede provocar una disminución transitoria de la presión arterial en algunas personas. Al mismo tiempo, el corazón debe trabajar más para mantener un flujo sanguíneo adecuado y, si además hay deshidratación por sudoración excesiva, la presión puede bajar todavía más.

En este mismo sentido, la institución médica también advierte que tanto el calor extremo como la deshidratación representan un riesgo especial para quienes padecen enfermedades cardiovasculares o toman medicamentos para controlar la presión arterial, ya que algunos fármacos pueden alterar la capacidad del cuerpo para regular la temperatura.
Por otro lado, la revista Hypertension, perteneciente a la American Heart Association, encontró que la presión arterial suele ser más baja durante los meses cálidos y más alta en invierno, debido a los cambios en el calibre de los vasos sanguíneos y otros mecanismos de regulación del organismo.

Derribando el mito: ¿Usar gorra ayuda a controlar la hipertensión?
Aunque el calor puede favorecer la vasodilatación, no existe evidencia científica que demuestre que usar una gorra ayude a controlar la presión arterial en personas hipertensas.
Cubrir la cabeza sí tiene beneficios en determinadas circunstancias. Por ejemplo, cuando hace frío, ayuda a conservar la temperatura corporal y reduce la pérdida de calor. En invierno, el frío provoca una vasoconstricción (estrechamiento de los vasos sanguíneos), un mecanismo natural que puede aumentar la presión arterial.
De hecho, los médicos especializados señalan que durante los meses fríos es habitual que las cifras de presión arterial sean más elevadas, precisamente porque los vasos sanguíneos se contraen para conservar el calor corporal.
Sin embargo, eso no significa que usar gorra sea un tratamiento para la hipertensión. La presión arterial depende de múltiples factores, entre ellos la alimentación, la actividad física, el peso corporal, la hidratación, la función renal, el estrés y la medicación indicada por el médico.

Cuáles son las mejores recomendaciones para las personas con hipertensión
Según el American College of Cardiology y la Sociedad Europea de Cardiología, coinciden en que el control de la hipertensión debe basarse en medidas con evidencia científica comprobada. Entre ellas se encuentran:
- Tomar la medicación según la indicación médica.
- Controlar periódicamente la presión arterial.
- Reducir el consumo de sal.
- Mantener un peso saludable.
- Realizar actividad física de forma regular.
- Evitar el tabaquismo.
- Moderar el consumo de alcohol.
- Mantener una buena hidratación, especialmente durante los días de mucho calor.
En épocas de temperaturas extremas, también se recomienda evitar la exposición prolongada al sol, permanecer en ambientes frescos, beber suficiente agua y consultar al médico si aparecen síntomas como mareos, debilidad o desmayos.















