
Rusia llevó a cabo durante la noche del miércoles al jueves uno de los mayores bombardeos de las últimas semanas sobre territorio ucraniano, con el lanzamiento de 74 misiles y 284 drones de ataque. La ofensiva dejó al menos ocho personas fallecidas, entre ellas varios niños, además de decenas de heridos y graves daños en infraestructura civil y militar, según informaron las autoridades de ambos países.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó que la operación estuvo dirigida contra objetivos estratégicos vinculados con la industria militar, las telecomunicaciones y la logística de Ucrania. De acuerdo con el comunicado oficial, el ataque empleó armas de alta precisión lanzadas desde plataformas aéreas, terrestres y marítimas, además de vehículos aéreos no tripulados.
Las fuerzas rusas aseguraron que los blancos se encontraban en las ciudades de Kiev y Leópolis, así como en las regiones de Ivano-Frankivsk, Rivne y Dnipropetrovsk. Moscú sostuvo que todos los objetivos previstos fueron alcanzados. Además, el parte militar indicó que también fueron atacados buques de carga en el puerto de Yuzni y embarcaciones que navegaban en alta mar transportando, según Rusia, material militar destinado a Ucrania.
Zelenski confirmó ocho muertos y denunció ataques contra civiles
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, informó que el ataque dejó un saldo de ocho víctimas fatales y decenas de heridos en distintos puntos del país.
Uno de los episodios más trágicos ocurrió en la localidad de Radushne, en las afueras de Krivi Rig, donde un misil balístico impactó directamente sobre una vivienda familiar. Como consecuencia del ataque murieron cinco personas, entre ellas tres niños y sus padres.
Según explicó el mandatario ucraniano, otros dos menores de la misma familia fueron rescatados con vida de entre los escombros por los equipos de emergencia.
Zelenski también informó que los bombardeos provocaron la destrucción y daños de decenas de edificios residenciales, comercios e infraestructuras en las regiones de Kiev, Leópolis, Poltava, Járkov, Mikoláyiv, Vínnitsia, Cherkasi e Ivano-Frankivsk.
El presidente ucraniano calificó la ofensiva como un nuevo acto de “terror ruso” y volvió a reclamar a sus aliados occidentales un refuerzo urgente de los sistemas de defensa aérea y un mayor suministro de misiles para proteger a la población.
La nueva ofensiva evidencia que la guerra entre Rusia y Ucrania continúa con una elevada intensidad, mientras ambos bandos mantienen operaciones militares de gran escala y el conflicto sigue provocando un elevado costo humano y material en distintas regiones del país.
















