
En medio de la polémica por la presentación de una demanda contra Ricardo Caruso Lombardi por usurpación, estafa y asociación ilícita, María Sol Méndez, presidenta de Deportivo Español, y Leonardo Cositorto dieron sus versiones mientras avanza la investigación.
“Iniciamos una auditoría legal y contable porque las gestiones anteriores no se caracterizaban por la transparencia: no había libros contables, de socios ni documentación indispensable para el funcionamiento normal de una asociación civil. Por esta razón impulsamos una auditoría legal y contable que está en curso. En esa auditoría encontramos y analizamos un contrato perjudicial y lesivo para los intereses del club. La concesión de las canchas se hizo de forma totalmente irregular”, inició la presidenta del Gallego.
Sobre los términos del acuerdo, Méndez precisó: “Fue un contrato totalmente irregular celebrado hasta el 2036, donde Español tenía solo una hora por día del uso de las canchas y cobraba un canon de un millón de pesos por año, cuyo pago se había adelantado hasta el 2028. Un contrato totalmente leonino para los intereses del club”.

Tras la rescisión del convenio, Caruso Lombardi amenazó con “matar” a los directivos en los medios, y sobre su vínculo, Méndez sostuvo: “Él era el manager deportivo del fútbol profesional en la época en que se firmó el contrato. Evidentemente, por la forma en que se manejó en los días posteriores a la decisión que tomamos, es parte interesada en este asunto. Tengamos en cuenta que la época en la que él estaba en Español como manager deportivo, en el club estaba metido Cositorto con su proyecto Generación Zoe. Las fotos en las que él está con Cositorto y el presidente anterior son públicas, están por todos lados, salieron hasta en Netflix”.
En tanto, también habló el empresario condenado Leonardo Cositorto, quien, desde la cárcel, señaló que cuando estuvo en el club “no había ninguna cancha de césped sintético”: “No hice ningún trato con las canchas. A mí nunca me llevaron a conocer el buffet, pero no sé qué negocio hacía porque había un runrún”.

“No hice ningún trato con las canchas; solo aportaba para los jugadores. Le daba 6000 dólares por mes al expresidente, Diego Elías, y 8000 dólares por mes a Caruso Lombardi. Yo le pagaba el sueldo a Caruso”, se despegó del escándalo en el programa de C5N.
“Mientras yo estuve le dábamos de comer a mucha gente. Todos estaban al día y estaban muy bien pagos. Yo estuve hasta febrero del 2022 porque no me daban las cuentas, por eso le dije a Elias que no lo iba a hacer más, pero yo ya había pago por adelantado”, se defendió ante las acusaciones y aclaró: “Yo era como un sponsor del club porque no le alcanzaba con lo que le daba a AFA para que le paguen a los jugadores, no administraba ni gerenciaba nada”.
El caso
Una auditoría reveló que el ex entrenador se quedó de forma ilegítima, hasta 2036, con la concesión y explotación de dos canchas de césped sintético del “Gallego” a través de un tercero, Uriel Videtta, y de Zoe Capital, firma de Leonardo Cositorto vinculada a la estafa piramidal de Generación Zoe.

El acuerdo leonino, firmado bajo la gestión anterior de Diego Elías, no pasó por la Comisión Directiva ni por la Asamblea y estipulaba que el club cobraba solo $1.000.000 anuales por una hora de uso al día, dinero que la institución jamás percibió.
A su vez, dicho acuerdo restringía el uso de las canchas para las divisiones inferiores del club del Bajo Flores a una sola vez por semana.


















