
Una fábrica de quesos de la localidad santafesina de Díaz lleva seis meses paralizada y 82 de sus trabajadores no cobran sus sueldos desde entonces. Finalmente, esta semana encontró un nuevo dueño que implementará un plan de negocios para volver a producir.
Pablo González cerró la compra de la empresa Sudamericana de Lácteos luego de un largo conflicto con el sindicato del sector con la idea de reactivar la producción antes de que termine julio. Además, firmó un acuerdo con la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra) que necesitará ser homologado por la Secretaría de Trabajo de Santa Fe para entrar en vigencia.

¿Cuál es la situación económica de la empresa?
Lisandro Fontán Manuello, el abogado que intervino en la operación, le comentó a Infobae que la empresa estaba en crisis desde el mes de diciembre de 2025 y la parálisis total se vio extendida durante los meses posteriores, con salarios impagos que se acumularon entre febrero y junio.
La compañía es propietaria de marcas como Premio, SyS, Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca. En los últimos años, la planta atravesó sucesivos cambios de control. Primero perteneció al grupo italiano Parmalat, luego fue adquirida por la firma chilena La Mucca y, posteriormente, pasó a manos de Lactalis, actual propietaria de Parmalat. La denominación vigente surgió tras la gestión de un grupo de empresarios rosarinos, que a comienzos de este año concretó la venta de la empresa a Sergio Servio, titular de Lácteos Servio, con sede en Villa María.

De acuerdo con fuentes vinculadas a la operación, Servio fue reduciendo su participación en la planta de Díaz, ubicada a cientos de kilómetros de su centro operativo en Córdoba, a medida que la actividad perdió rentabilidad. Ese proceso derivó en la paralización de la producción y en el incumplimiento del pago de salarios.
En ese contexto, González, quien actualmente administra una aceitera en la localidad santafesina de Serodino, tomó conocimiento de la situación a comienzos de año. Tras recorrer las instalaciones, alcanzó un acuerdo con Servio para adquirir el paquete accionario y asumir el pasivo acumulado por la empresa.
La operación, sin embargo, estuvo cerca de frustrarse en más de una ocasión. El principal punto de conflicto con Atilra fue la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite reducir salarios y suspender transitoriamente el pago de contribuciones patronales cuando los trabajadores se encuentran suspendidos. El sindicato rechazó la propuesta del comprador al considerar que los empleados continuarían desempeñando tareas dentro de la planta, lo que, a su criterio, implicaba la obligación de abonar las cargas sociales. González, en cambio, buscaba encuadrar la situación bajo el régimen previsto para personal suspendido. A esa diferencia se sumó el reclamo gremial de contar con garantías sobre el pago de los salarios adeudados.

El acuerdo comenzó a destrabarse cuando Servio se presentó como garante del esquema de pagos. Esa instancia permitió que las partes alcanzaran un entendimiento para regularizar la deuda acumulada y definir las condiciones laborales para los próximos meses. En ese marco, los 77 operarios y los cinco empleados administrativos conservarán sus puestos de trabajo, sin despidos. El convenio establece una reducción de la jornada laboral y del salario al 75% durante un período de 90 días, bajo el régimen contemplado en el artículo 223 bis, e incorpora además el pago de una suma no remunerativa equivalente al 1%.
¿Qué pasará con la deuda salarial vigente?
Los meses de enero y febrero serán considerados como período de suspensión parcial, mientras que la empresa abonará el 75% de los salarios correspondientes de marzo a junio. Los aportes correspondientes a Atilra, a la Asociación Mutual del Personal de la Industria Lechera (Ampil) y a la Obra Social del Personal de la Industria Lechera (Ospil) quedarán sujetos a un plan de regularización independiente.
Superado el conflicto laboral, González proyecta una rápida reactivación de la planta. Las tareas de sanitización y acondicionamiento de los equipos comenzarían en los próximos días, con la previsión de reiniciar la producción hacia fines de julio o, como fecha límite, a comienzos de agosto. La puesta en marcha se realizará en una primera etapa con una única línea de elaboración: quesos duros y tipo barra destinados al mercado externo, a partir del procesamiento inicial de 100.000 litros de leche por día. Posteriormente, el esquema contempla incorporar nuevas variedades de quesos y avanzar con la producción de suero.

El nuevo propietario remarcó el perfil exportador de Sudamericana de Lácteos como una de las principales fortalezas de la compañía. La planta dispone de una aduana propia habilitada, una característica poco frecuente en la industria láctea nacional que agiliza las operaciones de comercio exterior. La estrategia comercial prevé orientar el 70% de la producción a mercados internacionales, principalmente de la región, mientras que el 30% restante se destinará al mercado interno. En ese marco, González estima alcanzar el 100% de la capacidad operativa en un plazo de seis meses. Además, el plan de inversiones contempla un desembolso de USD 4 millones para la instalación de un parque solar y un secador spray para el procesamiento de suero, con el objetivo de mejorar la eficiencia y reducir los costos operativos.



















