
En 2010, Ardi Rizal se convirtió en protagonista de una de las historias más impactantes que circularon por internet. Con apenas un año y medio, el niño fue filmado mientras caminaba en pañales y fumaba un cigarrillo.
El caso generó repercusión internacional cuando trascendió que podía llegar a consumir hasta 40 cigarrillos por día, una cantidad extraordinaria para una persona y especialmente alarmante tratándose de un niño tan pequeño.

Con el paso de los años, sin embargo, la historia de Ardi tuvo un giro radical. El menor logró dejar el tabaco y comenzó un proceso para modificar los hábitos que había desarrollado durante sus primeros años de vida.
Quién era Ardi Rizal, el niño que fumaba cigarrillos
Ardi creció en Teluk Kemang, una aldea ubicada al sur de Sumatra, Indonesia. Su madre, Diana, trabajaba vendiendo pescado y, según trascendió posteriormente, el niño comenzó a interesarse por los cigarrillos después de observar a los adultos que fumaban en los espacios públicos.
Años después, su madre contó al medio The Sydney Morning Herald que el primer cigarrillo se lo habría dado su propio padre. A partir de entonces, el consumo aumentó rápidamente hasta convertirse en una fuerte dependencia.

Las imágenes del pequeño fumando provocaron una enorme reacción internacional y también pusieron bajo la lupa a su familia. El caso llegó a involucrar al Ministerio de Empoderamiento de la Mujer y Protección Infantil de Indonesia, mientras sus padres recibían críticas por la situación.
Las dificultades para que dejara de fumar
Conseguir que Ardi abandonara los cigarrillos no fue sencillo. Cuando sus padres intentaban impedirle fumar, el niño tenía fuertes rabietas y podía llegar incluso a golpearse la cabeza.
La situación llevó a la familia a buscar ayuda profesional para afrontar la dependencia. En 2013, tres años después de que su historia se hiciera conocida internacionalmente, Ardi comenzó un proceso de rehabilitación con el psicólogo infantil Seto Mulyadi.
El objetivo era acompañarlo durante la interrupción del consumo y ayudarlo a desarrollar nuevas conductas.
Dejó el cigarrillo, pero apareció otro problema
La interrupción del consumo de tabaco produjo otro desafío. La ansiedad asociada a la abstinencia comenzó a canalizarse a través de la comida y el niño empezó a aumentar considerablemente de peso.
A los dos años ya presentaba problemas relacionados con su peso. La situación continuó durante los años siguientes y, cuando tenía cinco años, Ardi pesaba 24 kilos, cerca de seis kilos por encima del promedio estimado para su edad y estatura.
Su alimentación también llamó la atención por las grandes cantidades que podía consumir en una sola comida.
Según los reportes sobre su caso, podía llegar a comer tres muslos de pollo, dos tazones de sopa de albóndigas y una lata de leche condensada.
Así, la historia de Ardi dejó de estar únicamente vinculada con el tabaquismo infantil y pasó a centrarse también en el proceso que atravesó para reemplazar una adicción por hábitos alimentarios poco saludables.

El cambio de Ardi comenzó en la escuela
La siguiente transformación llegó con su ingreso a la escuela. Allí comenzó a modificar su alimentación y a reducir las porciones que consumía.
Uno de los motivos fue la reacción de sus compañeros, ya que Ardi se convirtió en blanco de burlas por la cantidad de comida que llevaba. La situación lo llevó a disminuir progresivamente las porciones.
El cambio fue parte de un proceso más amplio destinado a mejorar sus hábitos y alcanzar un peso adecuado.
Cómo luce hoy Ardi Rizal
Quince años después de que su historia se hiciera viral, Ardi Rizal tenía 16 años y cursaba la escuela secundaria. Para ese momento, su vida era muy diferente de aquella que había quedado registrada en los videos que recorrieron el mundo.

El joven llevaba adelante una dieta estricta basada principalmente en pescado y verduras, con el objetivo de alcanzar un peso adecuado y mantener hábitos más saludables.
Además, comenzó a brindar entrevistas para contar su experiencia y advertir sobre las dificultades que implica abandonar una adicción.
De esta manera, la historia de Ardi pasó de ser conocida por las imágenes de un niño fumando decenas de cigarrillos al día a convertirse en un relato de recuperación y transformación personal.

Su caso también puso en evidencia las dificultades que puede atravesar un menor que desarrolla una dependencia y la importancia de recibir acompañamiento profesional para modificar conductas perjudiciales.
A más de una década de aquellas imágenes que lo hicieron famoso, Ardi Rizal dejó atrás el cigarrillo y continuó su crecimiento con el objetivo de llevar una vida más saludable.


















