
La crisis del coronavirus en Italia "no ha terminado", advirtió durante la fiesta nacional el presidente italiano Sergio Mattarella, quien elogió la "unidad" de su país frente a la pandemia.
"La crisis no ha terminado y tanto las instituciones como los ciudadanos tendrán que afrontar sus consecuencias y sus traumas", advirtió Mattarella, quien dijo que la Fiesta de la República se celebra este año entre "sentimientos de incertidumbre y motivos de esperanza".
Asimismo, el presidente dijo que estaba "orgulloso" de su país y destacó la "unidad moral" de los italianos frente al virus, al que calificó de "enemigo invisible".
Aún traumatizada, pero impaciente por volver a la normalidad y relanzar su economía y el sector clave del turismo, Italia levanta progresivamente el confinamiento desde inicios de mayo.
Los comercios y cafés reabrieron, al igual que la gran mayoría de monumentos y sitios históricos y turísticos, como la Basílica de San Pedro, el Coliseo de Roma, la Torre de Pisa, las catedrales de Milán y Florencia y el museo del Vaticano.
Según el último balance oficial, Italia registra cerca de 33.500 muertos en tres meses de crisis por la COVID-19, hoy aparentemente controlada.














