La reapertura económica de Venezuela, tras años de crisis, empieza a despertar expectativas en el sector privado.
La reapertura económica de Venezuela, tras años de crisis, empieza a despertar expectativas en el sector privado. Foto: Unsplash

La reapertura económica de Venezuela, tras años de crisis, empieza a despertar expectativas en el sector privado, aunque el contexto político aún genera dudas. El empresario germano-venezolano Thilo Schmitz asegura que el país atraviesa un punto de inflexión que podría marcar el inicio de una recuperación sostenida.

“Nos hemos estado preparando precisamente para este momento. Estoy seguro de que haremos muy buenos negocios en los próximos cinco años”, afirmó Schmitz, quien nació en Caracas en 1967 y dirige una empresa con presencia en sectores que van desde alimentos hasta tecnología médica.

Transición política tras la caída de Maduro

El nuevo escenario se configura tras la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero de 2026. Actualmente, la presidenta interina Delcy Rodríguez se mantiene al frente del Gobierno, en un proceso de transición que aún no garantiza estabilidad institucional.

Presidente interino de la República de Venezuela
Delcy Rodriguez, la presidenta interina de la República de Venezuela. Foto: EFE

Según Schmitz, Washington tiene una fuerte influencia sobre la economía venezolana. “En el plano económico, los estadounidenses tienen el control absoluto”, sostuvo. En este contexto, organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) retomaron vínculos con el país, mientras delegaciones estadounidenses visitan regularmente Caracas.

Apertura económica y cautela empresarial

La flexibilización del sector petrolero y la intención de atraer inversiones extranjeras reactivaron el interés internacional. Sin embargo, la presencia empresarial sigue siendo limitada: apenas unas diez compañías alemanas mantienen operaciones en el país, según la Cámara de Industria y Comercio germano-venezolana.

La presencia empresarial sigue siendo limitada: apenas unas diez compañías alemanas mantienen operaciones en el país. Foto: REUTERS

Firmas como Siemens y Linde evitaron pronunciarse sobre sus planes, mientras que Bosch confirmó que ya no opera en Venezuela y se limita a monitorear la situación. “Es demasiado pronto para evaluar el potencial económico”, indicaron desde la compañía.

A pesar de las oportunidades, persisten problemas estructurales como cortes de luz, escasez de combustible y falta de financiamiento. Además, la incertidumbre política (incluida la influencia que pueda tener Donald Trump en la política hacia Venezuela) agrega un factor de riesgo clave para los inversores.

Un país por reconstruir y con expectativas en alza

El deterioro económico de las últimas décadas dejó huellas profundas. Desde el inicio del ciclo político de Hugo Chávez en 1998 y, especialmente, bajo el mandato de Maduro, la economía venezolana se contrajo drásticamente, con una inflación que superó el 400% en 2024 y una migración masiva de cerca de ocho millones de personas.

Nicolás Maduro, Venezuela. Foto: Reuters
Bajo el mandato de Maduro, la economía venezolana se contrajo drásticamente, con una inflación que superó el 400% en 2024. Foto: Reuters

Hoy, con una población estimada en 28 millones, el país enfrenta el desafío de reconstruir su infraestructura y recuperar capital humano. Sectores como la energía aparecen como estratégicos: expertos estiman que se necesitarán inversiones de entre 30.000 y 50.000 millones de dólares para desarrollar una red eléctrica sostenible.

En ese escenario, Schmitz considera que el potencial es innegable, aunque condicionado a cambios institucionales. “Hay que reconstruir todo en este país”, afirmó. Y, pese a las dificultades, percibe un renovado clima social: “La gente está dispuesta a correr riesgos de nuevo”.

La incógnita central sigue abierta: si la actual transición logrará traducirse en estabilidad política y crecimiento económico real, o si las expectativas volverán a frustrarse.