
¿Enamorarse de alguien que en verdad no existe es posible? A Kirat Assi le sucedió: su historia finalizó con una mezcla de decepción, enojo, traición y vergüenza traducido en un método de engaño y manipulación conocido como "catfishing" o “estafa emocional”. Todo comenzó en el 2009. En ese momento, la mujer británica tenía 29 años y una prominente carrera en relaciones públicas y marketing. Además, como su otra pasión era la radio, había creado su propio programa de interés general para así estar en contacto con las personas que vivían en su barrio.
Sin embargo, ese mismo año también terminó con su novio con el cual llevaba una relación estable desde hacía tiempo. A pesar de esa frustración amorosa, Kirat decidió seguir con su vida enfocándose en sus proyectos personales. Pero, solo unas semanas después, una solicitud de amistad en Facebook cambió sus planes por completo. “Bobby”, un hombre de su misma edad y también con raíces indias, se mostró interesado en contactar con ella.

Assi aceptó la propuesta ya que, además, de pertenecer a la comunidad religiosa sijs, parecía que incluso tenían conocidos en común: una prima lejana de la mujer, Simran, estaba en pareja con el hermano de Bobby. En tanto, el hombre también le había dicho que vivía al oeste de Londres, muy cerca de su casa, algo que también sumó a la hora de conversar.
Con todos estos factores en común, el vínculo entre ambos empezó a crecer más y más, aunque siempre de manera virtual. Hasta el momento, no se habían visto en persona y, de hecho, nunca no lo harían.
Kirat tenía ilusiones. Si bien su vida giraba en torno a su trabajo y a sus hobbies, hacía tiempo que se encontraba soltera y la sinergia con Bobby empezó a ser más fuerte, hasta que el hombre le comentó que estaba en pareja y que se iba a casar.
Pero las expectativas de Kirat Assi no se diluyeron de inmediato. La mujer decidió entablar una amistad con Bobby y él le empezó a contar más cuestiones de su vida: le dijo que había estudiado medicina y que, si bien, atravesaba algunos problemas familiares, cuando hablaba con ella “todo parecía mejorar”.

Kirat y Bobby comenzaron a hablar todos los días. La mujer esperaba cada mensaje de él y estaba atenta a las novedades que subía en sus redes sociales. Porque todo parecía real. La cuenta del hombre tenía foto de perfil y publicaba fotografías frecuentemente. Ccomo seguía interesada en él a nivel amoroso, Kirat le preguntó, en diversas ocasiones, a su prima Simran, cómo era Bobby decuñado, y la joven le confirmó que era una “excelente persona” que, sin dudas “debía continuar hablando con él”. Es que, a pesar de que el hombre ya se había casado e incluso había tenido un hijo, las conversaciones con Kirat eran diarias y prácticamente a toda hora.
El “supuesto ataque” y el comienzo de la relación amorosa
Algunos años después de haber recibido aquella solicitud de amistad en Facebook, ocurrió otro evento que Kirat tampoco había siquiera imaginado. Bobby le envío un mensaje diciéndole que había sido atacado en Kenia y que se encontraba “gravemente herido”. El hombre le confirmó que estaba internado y que había perdido el apoyo de su familia, incluso, de su esposa. Le aseguró que se había quedado solo y que solo “la tenía a ella”.
Pese al extraño episodio y a que tampoco había visto la cara real de Bobby, Kirat volvió a ilusionarse, incluso, más que antes. De un momento a otro, iniciaron una “relación a distancia” pero con una condición: solo podían comunicarse a través de llamadas y mensajes. Bobby rechazaba las videollamadas alegando que “se encontraba mal de salud y en recuperación”.
Kirat lo aceptó no solo por los dichos de su prima Simran, sino también porque otras personas allegadas a Bobby, que durante este tiempo la habían agregado a Facebook y que decían ser amigos, avalaban y hasta celebraban el vínculo.

Con el paso de los meses, Kirat Assi se atrevió a contarle a sus padres sobre su relación a distancia. Y aunque no se mostraron de acuerdo, al verla feliz, dieron su visto bueno al vínculo.
Los encuentros que nunca se concretaban
Si bien Kirat estaba conforme con la relación a distancia que llevaba con Bobby, tenía intenciones de conocerlo personalmente. Ya habían pasado varios años desde el 2009 y el hombre le había hasta hablado de “casarse” algún día.

Así, arreglaron para verse en diferentes oportunidades, pero en absolutamente todas, Bobby cancelaba a último minuto. Assi empezó a sospechar y a reclamarle su presencia, pero ante estos reproches, el hombre se tornó violento.
A partir de ese momento, el romance se transformó en una dinámica de acoso y tormento psicológico. Bobby la llamaba insistentemente para insultarla y maltratarla si no le contestaba. También le decía que “su salud no mejoraría” si ella no estaba constantemente disponible para hablarle. El abuso escaló de tal manera que la mujer empezó a investigarlo, aunque aún con la ilusión de que alguna vez pudiera verlo en persona.
El “verdadero Bobby” y el fin del engaño
A esta altura Kirat Assi ya no podía continuar el vínculo sin confrontarlo frente a frente. Por eso, comenzó a releer sus conversaciones y halló una dirección que había dicho que era de él. La mujer se presentó en el lugar y efectivamente Bobby abrió la puerta, pero no era la persona con la quien había estado hablando por más de 10 años.

El hombre le dijo que no la conocía, que estaba casado y que tenía un hijo, y que nunca había mantenido una conversación ni relación con ella. Kirat no podía creer lo que estaba escuchando y pensó que “era otra más de sus mentiras”.
Sin embargo, al salir de la casa, recibió un llamado de “su Bobby” en el que le decía que se fuera de ahí de inmediato. “Siempre fui yo. Tenés que irte”, le dijo su prima Simran.
La gran responsable de una macabra “estafa emocional”
Sí, la joven prima de Kirat Assi había sido su verdugo durante todo este tiempo. Se trataba de una joven de no más de 25 años, que había empezado a estafarla desde que estaba en el colegio. Todos los usuarios que decían ser amigos de Bobby y, por supuesto, el mismo Bobby no existían. Eran perfiles falsos que ella misma manejaba.
La víctima supo, además, que Simran realmente había sido novia del hermano del verdadero Bobby, pero que se trataba de un romance muy breve durante la escuela secundaria. Tras finalizar este vínculo, la joven decidió empezar a estafarla.
¿Simran Bhogal fue condenada?
No, Simran Bhogal no fue condenada por la Justicia, ya que la legislación del Reino Unido no contemplaba la “estafa emocional o catfishing" como delito en los años en que se realizaron los engaños. La joven le envió una carta de disculpa a Assi y llegaron a un acuerdo civil por los daños ocasionados.

Después de descubrir la verdad, la mujer, que hoy tiene 45 años, se enfrentó a severos ataques de ansiedad y depresión. Con el tiempo, Kirat Assi alzó su voz y retomó sus pasiones con el objetivo de denunciar estas prácticas de manipulación y abuso psicológico. Además, protagonizó Sweet Bobby: La pesadilla de una identidad falsa, un documental de Netflix dirigido por Lyttanya Shannon.



















