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Tierras raras en Brasil: el recurso estratégico que enfrenta a Estados Unidos y a China

Brasil se convirtió en el centro de una intensa puja geopolítica entre Estados Unidos y China por el control de las tierras raras, un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la tecnología, los vehículos eléctricos y la defensa militar. El país más grande de América del Sur posee la segunda mayor reserva mundial de estos minerales, mientras que China lidera las reservas globales.

Tierras raras: la alianza entre Brasil y China
Tierras raras: la alianza entre Brasil y China Foto: Canal 26
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La disputa por la hegemonía global del siglo XXI se dirime, de manera silenciosa, en el subsuelo de países que hasta hace poco permanecían en la periferia de la política internacional. Con las tierras raras, Brasil acaba de reclamar su lugar en el centro de ese tablero.

El país más grande de América del Sur concentra las mayores reservas de tierras raras del mundo occidental y, a diferencia de otras naciones ricas en recursos críticos, construyó una estrategia de Estado que combina geología excepcional, un marco regulatorio audaz y una estrategia diplomática precisa.

Tierras raras: la alianza entre Brasil y China Foto: Canal 26

Para entender el poder estratégico de Brasil es necesario descender hasta la naturaleza de su geología. El subsuelo brasileño alberga una singularidad casi sin paralelo: depósitos masivos de arcillas de adsorción iónica, que poseen ventajas competitivas difíciles de replicar.

Los elementos de tierras raras se encuentran adheridos a la superficie mineral mediante enlaces químicos relativamente débiles, permitiendo la extracción con soluciones ácidas muy diluidas y a temperatura ambiente, lo que reduce drásticamente los costos de capital y operación frente a los proyectos convencionales de América del Norte o Australia.

Tierras Raras: la alianza entre Brasil y China

Un factor más importante aún es que estas arcillas contienen proporciones inusualmente altas de tierras raras pesadas (disprosio, terbio) y de elementos magnéticos clave como el neodimio y el praseodimio, la materia prima insustituible para los imanes permanentes de alta intensidad que equipan motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas de guía de defensa.

Tierras raras: la alianza entre Brasil y China Foto: Canal 26

¿Cómo es la estrategia de Brasil?

El verdadero factor disruptivo que separa a Brasil de cualquier otra nación minera de la región es su arquitectura regulatoria. En mayo de 2026, la Cámara de Diputados sancionó la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos, una legislación que redefine las reglas del juego para el capital transnacional.

Para hacer tangible la industrialización forzosa que impone la nueva ley, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva estructuró un programa de incentivos de gran escala: un Fondo de Garantía Soberana de 2.000 millones de dólares para mitigar el riesgo inversor, complementado por exenciones impositivas y créditos fiscales por otros 5.000 millones distribuidos en cinco años.

Este nacionalismo de los recursos no opera en el aislamiento sino en sintonía con la arquitectura multilateral de los BRICS. La relación entre Lula da Silva y Xi Jinping alcanzó su mejor momento precisamente en una época en la que las tierras raras se tornaron el activo geopolítico más codiciado del planeta.

Lula da Silva y Xi Jinping. Foto: Reuters/Tingshu Wang
Lula da Silva y Xi Jinping. Foto: Reuters/Tingshu Wang

Sin embargo, el reciente encuentro de Donald Trump y Lula dejó en claro que la estrategia de Brasil excede el alineamiento con China y permitirá inversiones de cualquier procedencia, siempre que se respeten los términos de soberanía dictados por Brasilia.

Por otro lado, en la silenciosa inmensidad del estado de Goiás, en el centro-oeste brasileño a 300 kilómetros de Brasilia y lejos de los despachos diplomáticos, Estados Unidos acaba de ejecutar un movimiento de piezas que redefine la arquitectura del poder en América Latina.

La confirmación de la compra de la minera Serra Verde por parte de un consorcio estadounidense no es una simple transacción de mercado, sino la captura de un seguro de vida para la industria militar de Washington.

Al asegurar la única operación de tierras raras a escala fuera de Asia, la administración de Donald Trump planta bandera en el subsuelo brasileño para quebrar el monopolio que China ejerce sobre los minerales que definen la tecnología del siglo XXI. La operación, valorada en unos 2.800 millones de dólares, marca un punto de no retorno.

Brasil comprendió que las tierras raras no son un commodity más; son el habilitador tecnológico de la economía del futuro.

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