El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cuestionar a Noruega por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz y lanzó duras declaraciones durante un acto político en Michigan, donde lo calificó como un “país de mierda” y manifestó su descontento por la decisión de no otorgarle la distinción.
El mandatario estadounidense realizó estas declaraciones durante un mitin donde participó de un acto para respaldar la candidatura del republicano Mike Rogers al Senado.
“No quiero a nadie de Noruega. No quiero tener nada que ver con ellos. Francamente, apesta”, expresó Trump durante su discurso.
El presidente también defendió su trayectoria en política internacional y sostuvo que sus intervenciones para detener diferentes enfrentamientos armados deberían haber sido reconocidas.
En ese sentido, aseguró que merecía recibir “ocho Premios Nobel” por las guerras que, según sus propias declaraciones, contribuyó a finalizar.
Entre los argumentos que presentó, volvió a mencionar su participación en las gestiones relacionadas con el programa nuclear de Irán, una cuestión que considera parte de sus principales logros internacionales.
La respuesta de Noruega a las críticas de Donald Trump
Las nuevas declaraciones del presidente estadounidense se producen después de otros cuestionamientos que realizó durante octubre por no haber sido distinguido con el Premio Nobel de la Paz.
A principios de mes, Trump había calificado la decisión como una “mancha imborrable” y criticó que el reconocimiento fuera concedido a la jurista sudafricana Navanethem Pillay.
“Se ha concedido el Premio Nobel a una persona que trabaja en Naciones Unidas y de la que nadie ha oído hablar jamás”, sostuvo entonces.
Frente a los cuestionamientos del mandatario, el Gobierno de Noruega recordó que la elección del ganador no depende directamente de sus autoridades, sino de un comité independiente.
“Se lo hemos recordado, por si alguien lo duda, y sigue siendo el caso”, señalaron desde Oslo.
Pese a esa aclaración, Trump volvió a dirigir sus críticas hacia el país nórdico y reiteró su convencimiento de que sus acciones diplomáticas merecían un reconocimiento internacional.














