Javier Milei defendió a las empresas manejadas con inteligencia artificial: “¿Por qué no probar con el político robot?”

El presidente argentino volvió a impulsar su plan para regular empresas manejadas por IA, cruzó al historiador Yuval Noah Harari y dejó una frase pensando a futuro: la posibilidad de pensar en líderes políticos gestionados por algoritmos.

Javier Milei defendió las empresas con inteligencia artificial.
Javier Milei defendió las empresas con inteligencia artificial. Foto: Presidencia
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

El presidente Javier Milei volvió a poner la inteligencia artificial en el centro de la agenda al defender su propuesta de crear un marco legal para empresas operadas por algoritmos y plantear, en tono provocador, la posibilidad de “imaginar robots políticos”.

La posición del mandatario llegó a través de una carta oficial en la que responde al historiador Yuval Noah Harari, autor del libro “Sapiens: De animales a dioses”, quien había cuestionado los riesgos de otorgar personalidad jurídica a agentes autónomos. Milei sostuvo que estas compañías deberían funcionar bajo las mismas reglas que cualquier sociedad tradicional.

El cruce entre Milei y Yuval Noah Harari por la inteligencia artificial

El intercambio se originó en el Financial Times, donde ambos publicaron sus posturas. El presidente argentino había presentado previamente al país como un potencial hub global de IA, con incentivos fiscales y una regulación más flexible para atraer inversiones tecnológicas.

En su réplica, Milei defendió la idea de que una empresa dirigida por IA puede ser incluso más cumplidora de la ley que una gestionada por humanos. Según él explicó, la posibilidad de disolución o quiebra funcionaría como un incentivo extremo, equivalente a una “muerte” para ese sistema.

¿Políticos robot? La frase que reavivó el debate tecnológico y ético

La frase que generó mayor repercusión aparece cuando el presidente recurre a una referencia literaria de Isaac Asimov. En ese contexto, describe a un robot que podría desempeñarse en política con disciplina, trabajo constante y ausencia de emociones negativas, para luego preguntarse si no sería viable “probar” ese modelo.

Aunque la idea no se presenta como una iniciativa concreta, introduce una comparación directa entre dirigentes humanos y sistemas automatizados, lo que reaviva el debate sobre los límites de la inteligencia artificial en la vida pública.

En paralelo, Milei buscó desactivar las visiones más alarmistas sobre el avance tecnológico. Aseguró que reconocer legalmente a empresas de IA no implica escenarios catastróficos, sino que puede entenderse como un paso similar al respaldo histórico a innovaciones industriales que transformaron la economía.

El presidente protagonizó una polémica con el reconocido intelectual
El presidente protagonizó una polémica con el reconocido intelectual Foto: IA News

El presidente también rechazó la analogía de Harari con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, un ejemplo clásico de poder corporativo extremo. Para Milei, ese caso demuestra más bien los riesgos de la delegación estatal de funciones soberanas que el problema de la personalidad jurídica empresarial.

En ese sentido, insistió en que los abusos históricos estuvieron ligados a decisiones estatales y no exclusivamente a la existencia de organizaciones con figura legal propia, marcando así una diferencia clave en la discusión actual.

El debate abre interrogantes sobre el futuro del derecho, la política y la economía en un escenario donde la inteligencia artificial podría asumir roles cada vez más relevantes, tanto en el ámbito empresarial como, potencialmente, en la gestión pública.