
Cuando se habla de Luján, la primera imagen que aparece es la de las enormes torres de la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Sin embargo, alrededor de ese símbolo religioso se extiende un casco histórico capaz de trasladar a sus visitantes varios siglos hacia el pasado.
El circuito reúne arquitectura colonial, antiguos edificios políticos, museos, patios, documentos y medios de transporte históricos. Además, sus principales atractivos se encuentran alrededor de la Plaza Belgrano, por lo que es posible recorrerlos a pie durante una escapada de un día.
Por qué Luján ocupa un lugar central en la historia argentina
El crecimiento institucional de Luján comenzó a mediados del siglo XVIII. El 17 de octubre de 1755, el gobernador José de Andonaegui le otorgó el título de Villa de Nuestra Señora de Luján. En enero de 1756 se realizó la primera sesión de su Cabildo y, en 1759, llegó la confirmación real para la construcción de la Casa Cabildo y Cárcel.
Su ubicación tenía un enorme valor estratégico. La villa estaba vinculada con el antiguo Camino Real, utilizado por viajeros, comerciantes, autoridades y tropas para trasladarse hacia diferentes puntos del territorio.
La nueva condición institucional permitió que Luján pudiera administrar justicia, recaudar impuestos, organizar milicias y gestionar la distribución de tierras. Parte de esa historia todavía permanece visible en los edificios ubicados frente a la Plaza Belgrano.
Basílica de Luján: la gran protagonista del recorrido
La Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján es el punto de partida más elegido por los visitantes. El monumental santuario fue impulsado por el sacerdote Jorge María Salvaire y proyectado por el arquitecto Ulrico Courtois, junto con otros profesionales.
La piedra fundamental se colocó en 1887 y las obras comenzaron tres años después. Sus características torres, terminadas en 1935, alcanzan los 106 metros de altura. El edificio responde al estilo neogótico y está inspirado en las grandes catedrales medievales de Francia.

En la fachada se destacan las agujas, las esculturas religiosas, los arcos y un rosetón central de aproximadamente diez metros de diámetro. En su interior sobresalen los vitrales, la nave central, la cripta y el Camarín de la Virgen.
Más allá de su importancia religiosa, la Basílica representa una de las obras arquitectónicas más impresionantes de la provincia de Buenos Aires.
El Cabildo y la Casa del Virrey
Frente a la plaza se encuentra el antiguo Cabildo de Luján, cuya construcción fue proyectada durante la década de 1770. El edificio cumplió funciones administrativas y judiciales, además de albergar diferentes dependencias públicas y sectores vinculados con la antigua cárcel.
Su fachada sencilla, la recova y las galerías con arcos permiten imaginar cómo era la actividad cotidiana de una villa colonial. Actualmente forma parte del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo.
A su lado aparece el antiguo Real Estanco de Tabacos y Naipes, más conocido como la Casa del Virrey. Allí se alojó Rafael de Sobremonte durante su salida de Buenos Aires, en el contexto de la Primera Invasión Inglesa de 1806.
La propiedad conserva patios, paredes de ladrillo, techos de tejas y detalles arquitectónicos propios del período colonial.
Un museo con piezas únicas de la Argentina
El Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo ocupa aproximadamente dos manzanas y media. Incluye el Museo Colonial e Histórico, el Museo de Transportes, el Salón del Automóvil, bibliotecas y archivos documentales.
El conjunto contiene tres monumentos históricos nacionales: el Cabildo, la Casa del Virrey y la Casa de Josefa Galarza, considerada un valioso ejemplo de arquitectura civil colonial urbana.
Entre sus colecciones se encuentran carruajes, automóviles, documentos, objetos históricos y transportes vinculados con diferentes etapas del país. Una de las piezas más conocidas es La Porteña, la primera locomotora que circuló en la Argentina. También se destacan el hidroavión Plus Ultra, el velero LEHG II y objetos relacionados con importantes figuras nacionales.
Qué visitar en un día en Luján
El recorrido ideal puede comenzar por la Basílica, continuar por la Plaza Belgrano y seguir hacia el Cabildo, la Casa del Virrey y las diferentes salas del Complejo Museográfico.
Después del circuito histórico, una buena alternativa es caminar hacia la ribera del río Luján, recorrer los comercios tradicionales o disfrutar de la gastronomía local. Para evitar las mayores concentraciones de visitantes, especialmente durante celebraciones religiosas, conviene llegar temprano.
Luján no es solamente un destino de peregrinación. Es una ciudad donde la historia argentina todavía puede recorrerse a pie, entre campanas, construcciones coloniales, transportes antiguos y edificios que sobrevivieron al paso de los siglos.

















