El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a marcar distancia con la política de Donald Trump y cuestionó la relación histórica de los líderes latinoamericanos con Estados Unidos. A pocos días de la primera vuelta de las elecciones brasileñas, el mandatario habló de un “complejo de inferioridad” y defendió su postura de mantener vínculos con Washington sin resignar la soberanía de su país.
“Lo que es triste es el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina”, afirmó Lula durante una entrevista al ser consultado sobre el Escudo de las Américas, la alianza promovida por Trump desde marzo para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en la región. Brasil y México no forman parte de esa iniciativa.

Lula y su crítica a los líderes latinoamericanos frente a Estados Unidos
El presidente brasileño sostuvo que aprendió a “no bajar la cabeza” ante ningún mandatario y aseguró que mantiene conversaciones tanto con Trump como con el presidente chino Xi Jinping.
En ese sentido, Lula remarcó que las relaciones entre países deben diferenciarse de los vínculos personales entre los dirigentes. “La relación entre jefes de Estado es diferente de una relación personal; yo no necesito que gusten de mí personalmente”, señaló.
Pese a las diferencias que mantiene con la administración estadounidense, el mandatario brasileño describió su relación con Trump como “civilizada” y “respetuosa”.
La referencia de Lula a Carlos Menem
Aunque no apuntó contra presidentes latinoamericanos actuales por su nombre, Lula mencionó al expresidente argentino Carlos Menem, quien gobernó entre 1989 y 1999. El mandatario brasileño lo cuestionó por su postura de acercamiento a Estados Unidos y lo calificó de “adulador” durante una referencia al vínculo que algunos gobiernos de la región mantuvieron históricamente con Washington.
La mención se produjo en medio de un discurso en el que Lula busca instalar la defensa de la soberanía como uno de los ejes de su campaña electoral.
El mensaje de Lula a Trump antes de las elecciones de Brasil
Lula también recordó una conversación reciente con Trump, a quien le habría advertido que no interfiriera en las elecciones brasileñas. Según relató el presidente, le señaló que cualquier intento de intervenir en el proceso electoral podría terminar generando un conflicto entre ambos gobiernos. La advertencia se suma a las críticas que Lula viene realizando sobre la posibilidad de una injerencia extranjera en los comicios del 4 de octubre.
El mandatario brasileño también acusó durante la campaña a su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, de mantener una relación de excesivo acercamiento con Trump.
Lula y Flávio Bolsonaro, frente a una elección polarizada
Lula busca un nuevo mandato y enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una campaña marcada por la polarización y por el debate sobre el vínculo de Brasil con Estados Unidos.

Los últimos sondeos muestran una competencia estrecha entre ambos. Una encuesta de Quaest publicada el 28 de septiembre ubicó a Lula con 39% de intención de voto y a Flávio Bolsonaro con 34% para la primera vuelta, mientras que un eventual balotaje aparecía dentro del margen de empate técnico.
Otro relevamiento de RealTime Big Data, difundido el 1 de octubre, también registró un escenario de empate técnico entre los dos principales candidatos tanto para la primera vuelta como para una eventual segunda vuelta.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Lula vuelve a colocar en el centro de la campaña una discusión que excede las fronteras de Brasil: el vínculo de los gobiernos latinoamericanos con Estados Unidos y el margen de autonomía que cada país busca mantener frente a Washington.













