Postre carlotta de limón y leche condensada.
Postre carlotta de limón y leche condensada. Foto: Nestle.

La carlota de leche condensada y limón es un postre frío, práctico y muy refrescante, ideal para esos momentos en los que se busca algo dulce sin necesidad de prender el horno. Se trata de una preparación que se recomienda hacer con anticipación, ya que requiere varias horas de reposo en la heladera para que tome consistencia.

A diferencia del Lemon Pie, no lleva masa ni necesita cocción previa. Su textura se logra gracias al frío y a la combinación de crema, leche condensada y limón, lo que da como resultado un postre más liviano, suave y fácil de preparar, pero igual de irresistible.

Receta para hacer charlota de leche condensada

Ingredientes

  • 200 gramos de leche condensada
  • 300 gramos de queso crema para untar
  • Ralladura de limón
  • 100 mililitros de jugo de limón
  • 8 frambuesas
  • 8 vainillas
  • 1 sobre de gelatina sin sabor
  • Hojas de menta para decorar
Postre carlotta de limón y leche condensada. Foto: Nestle.

Paso a Paso

  1. Mezclar bien todos los ingredientes en un bol hasta integrar: Hidratar la gelatina. En un bol amplio, mezclar el queso crema con la leche condensada. Remover con una espátula o unas varillas hasta obtener una crema homogénea y sin grumos. Calentar ligeramente el jugo de limón en el microondas, incorporar el sobre de gelatina previamente hidratada y remover hasta que se disuelva por completo. Agregar el jugo junto con la ralladura de limón al bol. Mezclar bien y probar la crema. En este punto se puede ajustar el sabor: si te gusta más ácido, añadir unas gotas más de jugo; si se prefiere un resultado más dulce, se puede incorporar un poco más de leche condensada. Remover hasta que todo quede bien integrado.
  2. Armar la base: Cubrir la base del molde con papel de hornear para evitar que la crema se adhiera y así poder desmoldarla fácilmente. Cortar las vainillas por la mitad a lo largo. Cololocar alrededor de un molde pequeño o un aro de emplatar, formando una especie de pared. Tienen que quedar bien ajustados entre sí.
  3. Colocar el relleno: Verter la crema de queso y limón en el interior, alisar la superficie con una espátula. Cubrir la charlota de leche condensada y limón con papel film. Llevar a la helaera y dejar enfriar un mínimo de 2 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar más tiempo o incluso prepararla el día anterior. Durante el reposo, la crema se asienta y los bizcochos se humedecen ligeramente.
  4. Decorar la charlota de leche condensada y limón una hoja de menta: Pasado el tiempo de reposo, retirar el film con cuidado, desmoldar y decorar con las frambuesas frescas y unas hojas de menta justo antes de servir.

Recomendaciones finales

Antes de llevar la charlota a la heladera, conviene cubrirla con film para que no tome olores de otros alimentos. Es un postre que gana sabor y consistencia con el reposo, por eso lo ideal es prepararlo con varias horas de anticipación. Además, es recomendable ajustar la cantidad de jugo de limón antes de armarla, ya que en frío el sabor cítrico se vuelve más intenso.

Para lograr una crema suave y sin grumos, el queso crema debe estar a temperatura ambiente al momento de mezclarlo con la leche condensada. En cuanto a la presentación, se puede decorar con frambuesas, pero también quedan muy bien las fresas, los arándanos o un poco de ralladura de limón por encima.

Un molde de unos 16 centímetros de diámetro es suficiente: aunque es pequeño, la preparación toma altura y el resultado luce atractivo al desmoldar. Al momento de servir, es clave que esté bien fría para disfrutar su textura firme y su efecto refrescante.

Lemon pie, torta. Foto: Freepik
Un postre sin horno que compite con el Lemon Pie. Foto: Freepik

Este postre de sabor cítrico es liviano y fresco, en la misma línea que la tradicional carlota de limón, y funciona muy bien como cierre dulce después de una comida.

Se luce especialmente cuando acompaña platos más livianos, como un pescado a la plancha o al horno, ya que equilibra sin resultar pesado. También aporta un contraste interesante luego de preparaciones intensas o agridulces, como un cerdo al estilo chino.