
Boca consiguió una clasificación clave a los octavos de final de la Copa Sudamericana después de superar a O’Higgins de Chile en el repechaje mediante la definición por penales, pero la alegría deportiva quedó acompañada por una situación que llamó la atención apenas terminó el partido.
Cuando el encuentro ya había finalizado, los futbolistas del Xeneize tomaron una decisión poco habitual: no brindar declaraciones a la transmisión oficial dentro del campo de juego, una conducta que podría derivar en una sanción económica para la institución.
La escena generó sorpresa porque, en este tipo de competencias internacionales, las entrevistas posteriores forman parte del protocolo televisivo y de los compromisos asumidos por los clubes participantes. En ese contexto, lo ocurrido en Rancagua no pasó desapercibido y rápidamente se transformó en uno de los temas más comentados de la noche.
La actitud de los jugadores que puede costarle caro a Boca
Según informó el periodista Marcelo Benedetto desde el campo de juego, Leandro Paredes llegó a detenerse para hablar con la transmisión, pero enseguida fue llamado hacia el vestuario. Después de esa situación, el resto de los jugadores de Boca también se retiró sin atender a la prensa oficial.

Esa determinación colectiva podría tener consecuencias económicas. De acuerdo con lo informado durante la transmisión, Boca debería afrontar una multa de 10 mil dólares por cada jugador que no haya dado la entrevista correspondiente ante la organización del torneo.
La cifra encendió las alarmas porque, si la sanción se aplica sobre varios futbolistas, el monto final podría ser elevado. Por eso, más allá de la clasificación, en el club también deberán seguir de cerca qué resolución adopta la Conmebol respecto de lo ocurrido tras el partido.
Qué dijo Arruabarrena sobre el silencio del plantel
En conferencia de prensa, Rodolfo Arruabarrena buscó explicar el trasfondo de la decisión del plantel. El entrenador reconoció que el grupo atravesaba una mezcla de enojo, tensión emocional y necesidad de reaccionar, pese a haber logrado el pase de ronda.
El DT dejó en claro que la clasificación no tapaba los problemas futbolísticos y remarcó que Boca debía ser autocrítico, ya que el rendimiento no había sido el esperado. También sostuvo que el desahogo de los jugadores podía estar vinculado con la bronca acumulada por el desarrollo del encuentro y por el momento que atraviesa el equipo.
La explicación del entrenador mostró que, puertas adentro, la clasificación fue recibida con alivio, pero no necesariamente con conformismo. Boca avanzó, aunque el cuerpo técnico y el plantel saben que necesitan mejorar si quieren competir con aspiraciones reales en la próxima instancia.
Paredes habló más tarde y dejó un mensaje fuerte
Aunque inicialmente no habló en el campo de juego, Leandro Paredes finalmente dio declaraciones en la zona mixta antes de abandonar el estadio en Chile. El mediocampista reconoció que el equipo debe sostener la intensidad que mostró en los últimos minutos y advirtió que, si juega de otra manera, todo será más difícil.

Sus palabras dejaron una lectura clara: la clasificación puede funcionar como impulso, pero también como advertencia. Boca logró sobrevivir a una serie exigente, pero el margen de error se achica en los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Boca avanzó, pero el foco también estará fuera de la cancha
El resultado deportivo fue positivo para el Xeneize, que consiguió meterse entre los mejores equipos del certamen continental. Sin embargo, el episodio posterior al encuentro abrió un nuevo frente de atención para el club.
Ahora, además de preparar la siguiente fase, Boca deberá esperar si la Conmebol aplica o no la sanción correspondiente por la falta de atención a la transmisión oficial. En caso de confirmarse, el festejo por la clasificación podría venir acompañado de una multa importante.
El caso refleja el clima interno de un equipo que consiguió el objetivo, pero que todavía busca recuperar confianza, regularidad y una identidad futbolística más convincente. Para Boca, el desafío será doble: mejorar dentro de la cancha y evitar que los episodios externos opaquen los avances deportivos.

















