
Durante años, Solo Empanadas fue una de las marcas que ayudó a instalar el modelo de empanadas low cost en la Argentina. Su propuesta combinaba precios competitivos, producción centralizada y una agresiva estrategia de expansión por franquicias, un esquema que le permitió crecer con fuerza en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La empresa quedó asociada a una forma muy particular de hacer marketing: promociones callejeras, fuerte presencia visual y acciones publicitarias que buscaban instalar la marca en la memoria del consumidor. Sin embargo, el nuevo capítulo de su historia está marcado por una crisis financiera profunda, con cheques rechazados, deuda bancaria y una negociación judicial que definirá su futuro.
Solo Empanadas y una deuda que supera los $5.300 millones
El dato que más impacta es el volumen de deuda informado en la presentación judicial. Divaflo SRL reconoció obligaciones por $5.334 millones, mientras que sus activos corrientes alcanzan los $2.382 millones, lo que deja a la compañía en una situación patrimonial comprometida.

A ese panorama se suma otro indicador crítico: la firma acumula 230 cheques rechazados por más de $1.000 millones. Además, mantiene deudas bancarias por alrededor de $3.845 millones, con compromisos relevantes frente a entidades como Banco Galicia, Banco Macro, Santander, Banco Nación, Supervielle y Banco Provincia.
El concurso preventivo como última herramienta para evitar la quiebra
Ante la imposibilidad de cumplir de manera regular con sus compromisos, Divaflo SRL solicitó la apertura de un concurso preventivo. El expediente tramita en el Juzgado Civil y Comercial de San Martín y fue encuadrado como un proceso de gran magnitud por el nivel del pasivo, la cantidad de acreedores involucrados y el número de trabajadores vinculados a la operación.
Este procedimiento le permite a la empresa intentar una reestructuración de deuda y ganar tiempo para negociar con bancos, proveedores y otros acreedores. Según el cronograma informado, la fecha límite para la verificación de créditos fue fijada para el 14 de septiembre, mientras que el período de exclusividad para alcanzar un acuerdo se extiende hasta el 1 de julio de 2027.
De la expansión por franquicias al sobreendeudamiento
El modelo de negocio de Solo Empanadas se apoyó históricamente en una estructura de franquicias abastecidas desde una planta centralizada. Actualmente, Divaflo SRL opera un grupo de marcas que incluye Solo Empanadas, Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas, y abastece a más de 160 franquicias.
La compañía también cuenta con una planta industrial en Villa Lynch, logística propia con vehículos refrigerados y más de 100 empleados directos, además de una red de franquiciados y proveedores que dependen de su funcionamiento diario.

Sin embargo, ese mismo crecimiento terminó convirtiéndose en una carga difícil de sostener. La empresa explicó que parte del deterioro financiero comenzó con el traslado y ampliación de su planta industrial, una inversión que demandó obras, equipos, cámaras frigoríficas, adecuaciones sanitarias, logística y nueva infraestructura productiva.
El consumo, el crédito y los costos golpearon al negocio
La firma señaló que el escenario económico posterior a la pandemia afectó la incorporación de nuevos franquiciados, redujo la rentabilidad de los locales y debilitó el consumo. Además, desde 2024 la recesión, el encarecimiento del crédito, el aumento de tarifas, las mayores exigencias de proveedores y la ruptura de la cadena de pagos profundizaron el problema de caja.
Los estados contables muestran el deterioro: la compañía pasó de una ganancia de $272 millones en 2024 a una pérdida de $3.961 millones en 2025. En el mismo período, sus ventas bajaron de $10.572 millones a $9.705 millones, medidas en moneda homogénea.
Una marca que ya había enfrentado otra crisis
La situación actual tiene un antecedente fuerte. Solo Empanadas ya había atravesado un concurso preventivo en 2009, luego de haber sido una de las cadenas pioneras en masificar el negocio de empanadas económicas. La marca original nació en 1999 y llegó a proyectar una expansión nacional e internacional antes de sufrir su primera crisis empresarial.
Años después, Divaflo SRL tomó la marca y buscó reconstruirla dentro de un grupo gastronómico más amplio. La estrategia fue recuperar el modelo de franquicias, centralizar la producción y competir en un segmento sensible al precio. Durante un tiempo, el plan funcionó, pero el peso de las inversiones, la deuda y la caída del consumo volvieron a poner a la empresa contra las cuerdas.



















