comscore

La psicología confirma: las personas que no pueden sentarse en una sala de espera sin sacar el celular no tienen poca capacidad de atención

Mirar el teléfono sin recibir una notificación puede ser una respuesta automática frente al aburrimiento y los momentos sin actividad. Qué revelaron distintos estudios sobre este hábito cotidiano.

Mirar el teléfono sin recibir una notificación puede ser una respuesta automática frente al aburrimiento y los momentos sin actividad.
Mirar el teléfono sin recibir una notificación puede ser una respuesta automática frente al aburrimiento y los momentos sin actividad.
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Sentarse en una sala de espera y sacar inmediatamente el celular es una escena cada vez más habitual. Muchas veces no llegó ningún mensaje ni existe algo concreto que revisar. Aunque este comportamiento suele atribuirse a una escasa capacidad de atención, las investigaciones psicológicas ofrecen una explicación más compleja.

El teléfono se transformó en una respuesta casi automática frente a cualquier momento libre. Filas, viajes en ascensor, descansos breves o demoras de apenas unos minutos suelen ser suficientes para desbloquear la pantalla y comenzar a recorrer aplicaciones, incluso sin haber tomado previamente la decisión de hacerlo.

Por qué miramos el celular aunque nadie nos haya escrito

La psicóloga Dorthe Berntsen y un equipo de la Universidad de Aarhus estudiaron el denominado “chequeo espontáneo del smartphone”. La expresión describe el gesto de dirigir la atención al dispositivo sin recibir una señal externa y sin tener un propósito consciente antes de tomarlo.

No se trata de responder un mensaje después de escuchar una alerta. En estos casos, la persona desbloquea el teléfono de manera casi automática y recién después decide si revisará WhatsApp, las redes sociales, las noticias o cualquier otra aplicación.

En esa línea, el estudio reveló que el 89% de las interacciones observadas con teléfonos era iniciado por los propios usuarios, no por notificaciones. El resultado muestra que el dispositivo no siempre interrumpe a la persona: muchas veces es ella quien busca activamente esa distracción.

Uso del celular
Mirar el teléfono sin recibir una notificación puede ser una respuesta automática frente al aburrimiento y los momentos sin actividad. Foto: Imagen Ilustrativa

El aburrimiento puede activar un hábito automático

Uno de los factores que ayudan a explicar esta conducta es el aburrimiento. Un estudio de 2026, realizado con más de 750 participantes, concluyó que no solo importa sentirse aburrido, sino también cuánto desagrada atravesar esa sensación.

Quienes mostraban una mayor aversión al aburrimiento tendían a pasar más tiempo frente a la pantalla y registraban niveles superiores de uso problemático. Esto no significa que cada consulta al teléfono tenga la misma causa, pero permite comprender por qué algunas personas buscan estímulos apenas aparece un momento vacío.

Por qué diez minutos de espera parecen eternos

Una investigación con 66 participantes utilizó salas de espera recreadas mediante realidad virtual para estudiar la percepción del tiempo. Los resultados mostraron que, cuanto mayor era el aburrimiento, más lentamente parecían transcurrir los minutos. También aumentaban la frustración, la inquietud y la falta de motivación.

El celular ofrece una salida inmediata a esa incomodidad. Conversaciones, videos, juegos y noticias están disponibles con un solo movimiento, por lo que una pantalla resulta difícil de resistir cuando la alternativa consiste simplemente en permanecer sentado y esperar.

Usar el teléfono no siempre elimina el aburrimiento

El temor a perderse una conversación, una noticia o una publicación también influye. Este fenómeno, conocido como FoMO, puede intensificar el deseo de consultar el teléfono, especialmente cuando la persona no tiene otra actividad que ocupe su atención.

Sin embargo, recurrir al smartphone no garantiza sentirse mejor. Algunas investigaciones encontraron que el cansancio y el aburrimiento anticipan un mayor uso del dispositivo, pero que pasar más tiempo frente a la pantalla puede aumentar luego esas mismas sensaciones.

Por eso, mirar el celular en una sala de espera no demuestra por sí mismo una baja capacidad de atención. Puede tratarse de un hábito construido después de años de conexión permanente, en los que cualquier pausa comenzó a percibirse como tiempo perdido que debe llenarse de inmediato.

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.