
Una degustación de gin, folletos turísticos y fotografías de paisajes australes encendieron una nueva controversia diplomática en el Río de la Plata. Argentina protestó ante Uruguay por la instalación de un espacio británico dedicado a las Islas Malvinas en Expo Prado 2026, una de las exposiciones agroindustriales y ganaderas más importantes del país vecino.
El espacio, ubicado dentro del pabellón de la Embajada británica, presenta al archipiélago con el nombre “The Falkland Islands” e incluye material promocional en español.
Entre las propuestas también aparece una degustación de “Gin de las Islas Falklands”. Para la representación argentina, no se trata solamente de una actividad comercial, sino de una acción que busca instalar la posición británica sobre un territorio cuya soberanía continúa en disputa.
El reclamo presentado por Argentina
La Embajada argentina comunicó su rechazo al Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay. El planteo cuestionó especialmente la utilización de la denominación británica del archipiélago, además de la promoción turística y comercial de las islas.

La protesta también alcanzó a la presencia de representantes isleños e integrantes de la denominada Asamblea Legislativa. De acuerdo con la posición argentina, esas autoridades no constituyen una tercera parte independiente en la disputa de soberanía, que involucra a la Argentina y al Reino Unido.
En ese contexto, la representación diplomática pidió que funcionarios uruguayos evitaran encuentros oficiales con los enviados de las islas. Además, solicitó que el planteo argentino fuera comunicado a la Asociación Rural del Uruguay, organizadora de la exposición.
La reacción de Uruguay y una marcha atrás
La Cancillería uruguaya envió inicialmente una comunicación al Parlamento en la que recomendaba evitar contactos institucionales con eventuales representantes isleños.
¡Gran primer fin de semana en la @ExpoPrado!
— Falklands de Cerca (@Falklands_cerca) September 13, 2026
Muchas gracias a todos los que pasaron a visitarnos, a hablar sobre agro, o a planificar su próximo viaje.
¡Los esperamos hasta el domingo 20! 👋🏼🐧 pic.twitter.com/OiVGTupa44
El mensaje provocó cuestionamientos internos porque podía interpretarse como una indicación del Poder Ejecutivo al Legislativo. Luego de la polémica, el Ministerio de Relaciones Exteriores atribuyó la comunicación a un “error involuntario” y decidió dejarla sin efecto.
La marcha atrás no implica necesariamente un cambio en la posición histórica de Uruguay sobre las Malvinas. Sin embargo, reveló la dificultad de combinar el respaldo diplomático a la Argentina con la actividad institucional y comercial del Reino Unido en una feria de gran visibilidad.
Una disputa que comenzó antes de la guerra de 1982
El conflicto por las Malvinas tiene antecedentes mucho más antiguos que la guerra de 1982. Después de la independencia, la Argentina sostuvo que heredó de España los territorios correspondientes al antiguo Virreinato del Río de la Plata.
El 10 de junio de 1829, el gobierno de Buenos Aires creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las zonas adyacentes.

El momento decisivo llegó el 3 de enero de 1833, cuando fuerzas británicas desplazaron a las autoridades argentinas. Desde entonces, la Argentina mantuvo su protesta diplomática y su reclamo de soberanía, mientras el Reino Unido consolidó una administración permanente en el archipiélago.
La guerra de 1982 fue el episodio más doloroso, pero no terminó con la dimensión diplomática de la controversia. La posición argentina sostiene que la recuperación del ejercicio de la soberanía debe concretarse por medios pacíficos, conforme al derecho internacional y respetando el modo de vida de los habitantes.
La Resolución 2065 de Naciones Unidas
Uno de los principales antecedentes internacionales es la Resolución 2065, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1965.
El documento reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a los dos gobiernos a encontrar una solución pacífica mediante negociaciones.
La resolución pidió considerar los intereses de los habitantes de las islas y ubicó el caso dentro del proceso internacional de descolonización. Aunque no adjudicó la soberanía a ninguna de las partes, confirmó que existe una controversia bilateral pendiente de resolución.
Expo Prado ya había generado protestas
El episodio no constituye un hecho aislado. En 2017, la Cancillería argentina ya había cuestionado la presencia de un espacio de comercio y turismo de las Malvinas dentro del stand británico de Expo Prado.

La repetición de estas acciones demuestra que una exposición rural también puede convertirse en un escenario de diplomacia pública. Los mapas, los nombres empleados y las promociones turísticas adquieren una dimensión política cuando se refieren a un territorio en disputa.
Para la Argentina, permitir sin objeciones la denominación “Falklands” contribuiría a naturalizar la perspectiva británica sobre las islas.
Un conflicto que trasciende la exposición
El incidente no debería modificar por sí solo las relaciones entre Argentina y Uruguay, países unidos por profundos vínculos históricos, culturales y comerciales.
Sin embargo, detrás del stand, los folletos turísticos y una degustación de gin aparece una discusión que lleva casi dos siglos abierta.
Para la diplomacia argentina, la forma de nombrar las islas no es un detalle decorativo. En la disputa por Malvinas, cada mapa, cada símbolo y cada representación institucional pueden transformarse en un gesto político.






















