Misión histórica: la NASA recurrirá a un avión reliquia de 1974 para evitar que un telescopio espacial caiga a la Tierra

Cuando parecía destinado a los libros de historia de la aviación, este veterano avión recibió una nueva misión. Es el último ejemplar de una aeronave legendaria y será protagonista de una ambiciosa operación destinada a impedir la caída de un telescopio que observa algunos de los fenómenos más extremos del universo.

El Stargazer L-1011 es el último avión operativo de su tipo y el único capaz de lanzar cohetes orbitales desde el aire.
El Stargazer L-1011 es el último avión operativo de su tipo y el único capaz de lanzar cohetes orbitales desde el aire. Foto: NASA Science.
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Mientras gran parte de la industria aeroespacial apuesta por cohetes reutilizables y tecnologías de última generación, una aeronave nacida hace más de medio siglo vuelve a convertirse en protagonista de una misión histórica. Se trata del Stargazer L-1011, un avión construido en 1974 que hoy es el último ejemplar operativo de su clase y la única aeronave capaz de lanzar cohetes orbitales desde el aire.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), en Estados Unidos, planea utilizar esta singular plataforma para una misión que busca evitar la pérdida de uno de sus observatorios espaciales más valiosos. El próximo 27 de junio, el Stargazer será el encargado de transportar un cohete Pegasus XL que pondrá en órbita a la nave LINK, diseñada para rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift.

La NASA utilizará esta histórica aeronave para desplegar una misión destinada a elevar la órbita del telescopio espacial Neil Gehrels Swift. Foto: NASA Science.

Stargazer L-1011, el histórico avión de la NASA que desafía el paso del tiempo

El Stargazer comenzó su vida como un avión comercial Lockheed L-1011 TriStar, una de las aeronaves más avanzadas de su época. Fue uno de los primeros modelos de fuselaje ancho con doble pasillo, una característica que revolucionó el transporte aéreo de pasajeros durante la década de 1970.

Sin embargo, en 1994 fue sometido a una profunda transformación para convertirse en una plataforma aérea de lanzamiento espacial. Desde entonces, puede transportar bajo su estructura al cohete Pegasus XL y liberarlo en pleno vuelo a unos 12.000 metros de altura.

Tras una breve caída libre, el cohete enciende sus motores y continúa su viaje hacia la órbita terrestre. Gracias a este sistema, el Stargazer ya participó en medio centenar de lanzamientos espaciales durante las últimas tres décadas.

El telescopio que corre riesgo de caer a la Tierra

La misión tiene como protagonista al Observatorio Neil Gehrels Swift, un telescopio espacial dedicado al estudio de algunos de los fenómenos más violentos del universo: los estallidos de rayos gamma.

Construido en 1974 como avión comercial, el Stargazer fue transformado décadas después en una plataforma aérea para lanzamientos espaciales. Foto: NASA Science.

Con el paso del tiempo, la órbita del observatorio fue perdiendo altura debido al rozamiento con las capas más externas de la atmósfera terrestre. Como consecuencia, existe el riesgo de que termine reingresando de manera descontrolada si no se realiza una maniobra correctiva.

Para evitar ese escenario, la NASA decidió apostar por una solución innovadora y contrató a la startup Katalyst Space para desarrollar una nave capaz de encontrarse con el telescopio y elevarlo a una órbita más segura.

¿Cómo será la misión de rescate?

La nave espacial LINK tendrá una tarea delicada: alcanzar al telescopio en órbita y empujarlo gradualmente hacia una trayectoria más estable. El objetivo es prolongar la vida útil del observatorio y evitar que termine destruyéndose al ingresar nuevamente en la atmósfera terrestre.

Los especialistas explican que el sistema Pegasus XL es especialmente adecuado para esta misión porque permite alcanzar la órbita específica del Swift de una forma más eficiente que un lanzamiento tradicional desde tierra.

La misión podría extender la vida útil del observatorio y convertirse en un hito para futuras operaciones de mantenimiento robótico en el espacio. Foto: NASA Science.

Además, el telescopio opera en una órbita con una inclinación particular diseñada para minimizar los efectos de la denominada anomalía del Atlántico Sur, una región donde el campo magnético terrestre es más débil y la radiación espacial afecta con mayor intensidad a los satélites.

Una misión que podría cambiar el futuro de la exploración espacial

Más allá de salvar al Swift, la NASA considera que esta operación podría abrir una nueva etapa en la exploración espacial.

Si la misión tiene éxito, demostrará que es posible realizar tareas de mantenimiento, reparación y reubicación de satélites mediante sistemas robóticos relativamente económicos.

El singular sistema de lanzamiento aéreo permite alcanzar órbitas complejas con menores costos y requerimientos de combustible que los cohetes convencionales. Foto: Unsplash.

Esto permitiría extender durante años la vida útil de numerosos instrumentos científicos que actualmente dependen de costosos reemplazos cuando alcanzan el final de sus órbitas operativas.

En ese contexto, el veterano Stargazer vuelve a demostrar que algunas tecnologías del pasado todavía pueden desempeñar un papel crucial en las misiones espaciales del futuro. Su próximo vuelo no solo intentará salvar un telescopio, sino que también podría marcar el inicio de una nueva generación de rescates en órbita.