Parece nieve, pero no lo es: el fenómeno que podría registrarse en Buenos Aires por la bomba polar

La ola polar abre la posibilidad de graupel en Buenos Aires: qué es, cómo se forma y en qué se diferencia de la nieve y el granizo.

Graupel es un fenómeno de aspecto parecido al granizo
Graupel es un fenómeno de aspecto parecido al granizo Foto: X @cindyfernandez
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La llegada de una masa de aire polar volvió a poner en agenda un fenómeno meteorológico poco habitual para el Área Metropolitana de Buenos Aires: el graupel, una precipitación sólida que suele confundirse con nieve o granizo, pero que tiene características propias. En medio de jornadas marcadas por temperaturas muy bajas, viento frío y sensación térmica bajo cero, los especialistas advierten que podrían darse las condiciones necesarias para que aparezcan estas pequeñas bolitas blancas y frágiles.

Aunque a simple vista puede parecer una nevada débil o una caída de granizo pequeño, el graupel es un fenómeno diferente. También se lo conoce como nieve granulada o granizo blando, y se forma cuando gotas de agua sobreenfriada se congelan al entrar en contacto con cristales de nieve dentro de la nube. El resultado son partículas opacas, livianas y quebradizas, que suelen desarmarse al tocar el suelo, la ropa o la mano.

Por qué el graupel podría aparecer durante la ola polar

El escenario que favorece la aparición del graupel combina aire muy frío en altura, humedad disponible y nubes capaces de generar precipitación sólida. Cuando esas condiciones coinciden, los cristales de nieve pueden recubrirse con pequeñas gotas congeladas y transformarse en granos blancos, redondeados y blandos.

En Buenos Aires, estos eventos no son frecuentes, pero pueden darse durante irrupciones intensas de aire frío, especialmente si la atmósfera se mantiene lo suficientemente inestable. A diferencia de una nevada clásica, el graupel no necesita necesariamente que todo el perfil atmosférico sea ideal para la nieve: puede aparecer en chaparrones breves, aislados y muy localizados.

Graupel es "granizos blandos muy pequeños" Foto: X @cindyfernandez

Por eso, ante una situación de frío extremo, muchas personas pueden ver caer “bolitas blancas” y pensar que se trata de nieve. Sin embargo, si esas partículas rebotan levemente, se rompen rápido y no forman copos definidos, es probable que se trate de graupel.

Qué es exactamente el graupel

El graupel es una precipitación sólida que se ubica en un punto intermedio entre la nieve y el granizo. Su formación ocurre mediante un proceso conocido como acreción: las gotas de agua líquida, que permanecen en estado sobreenfriado a temperaturas bajo cero, se adhieren a un cristal de nieve y se congelan casi al instante.

Ese congelamiento rápido atrapa aire en su interior, lo que explica su apariencia blanca, opaca y porosa. Por eso no tiene la dureza del granizo tradicional ni la estructura delicada de un copo de nieve. En general, sus partículas son pequeñas, con tamaños que rara vez superan unos pocos milímetros.

La clave para reconocerlo está en su textura: el graupel se deshace con facilidad. Si se lo presiona entre los dedos, se rompe como una especie de nieve compactada. Esa fragilidad es una de las principales diferencias con el granizo, que suele ser duro, transparente o con capas de hielo más compactas.

Diferencias entre graupel, nieve y granizo

Aunque muchas veces se los confunde, graupel, nieve y granizo no son lo mismo. La nieve se forma a partir de cristales de hielo que se agrupan en copos y caen lentamente cuando la columna de aire se mantiene fría. Su caída suele ser más suave y continua, y los copos tienen formas irregulares o ramificadas.

Frío en Buenos Aires. Foto: NA

El granizo, en cambio, se produce en tormentas con corrientes ascendentes fuertes. Las gotas de agua son impulsadas varias veces hacia zonas muy frías de la nube, donde se congelan y acumulan capas de hielo. Por eso las piedras de granizo pueden ser duras, pesadas y, en algunos casos, causar daños.

El graupel queda en el medio: parece nieve porque es blanco y liviano, pero cae en forma de pequeñas bolitas. Parece granizo porque rebota al impactar, pero no tiene su dureza ni su estructura compacta. Por eso se lo define popularmente como “granizo blando” o “nieve granulada”.

Cómo identificar si lo que cae es graupel

Hay señales simples para diferenciarlo. Si la precipitación cae como pequeñas bolitas blancas, blandas y opacas, y se rompe al tocar una superficie, probablemente sea graupel. Si cae en copos livianos y se acumula lentamente, se trata de nieve. Si son piedras duras, transparentes o con capas, es granizo.

También puede aparecer durante chaparrones cortos, incluso con momentos de sol entre nubes, algo que lo vuelve todavía más llamativo para quienes no están acostumbrados a verlo en zonas urbanas.

Un fenómeno llamativo, pero no necesariamente peligroso

La posible caída de graupel en Buenos Aires no implica por sí sola un evento severo, aunque sí es una señal de que la atmósfera está atravesada por aire muy frío y condiciones invernales marcadas. Lo importante es prestar atención a los avisos meteorológicos, abrigarse bien y circular con cuidado si se registran chaparrones, hielo o baja visibilidad.

En definitiva, el graupel es uno de esos fenómenos que despiertan sorpresa porque se parece a todo y, al mismo tiempo, no es exactamente nada de lo que la mayoría conoce. No es nieve pura ni granizo clásico: es una precipitación blanda, blanca y granulada que puede aparecer cuando el frío extremo se combina con humedad e inestabilidad.