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El caso O Garabelo: una finca maldita, cuatro vecinos asesinados y el caso rural que volvió a estremecer a Galicia

Una disputa por unos robles en una finca de Gomesende derivó en 1983 en uno de los crímenes más recordados de la crónica negra gallega.

La aldea lucense de Gomesende conserva la memoria de uno de los crímenes rurales más impactantes de Galicia.
La aldea lucense de Gomesende conserva la memoria de uno de los crímenes rurales más impactantes de Galicia. Foto: La Voz de Galicia
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En Gomesende, una pequeña aldea del municipio lucense de Pol, los robles no son solo árboles. Cuarenta años después, siguen atados a una historia que partió en dos la memoria del lugar: una mañana de noviembre, una discusión por una finca terminó con cuatro vecinos muertos y un pueblo marcado para siempre.

El episodio ocurrió el 19 de noviembre de 1983 y tuvo como protagonista a Marcelino Ares Rielo, conocido como O Garabelo. Según las crónicas del caso, el conflicto nació por la tala de cuatro robles en una finca de O Castro, un terreno envuelto en disputas tras un proceso de concentración parcelaria impulsado por el Iryda.

La aldea lucense de Gomesende conserva la memoria de uno de los crímenes rurales más impactantes de Galicia. Foto: La Voz de Galicia

Una disputa de tierras que terminó en matanza

Aquella mañana, José Díaz Folgueira, conocido como O Maxistro, acudió al lugar junto a su hijo José Luis Díaz Vila, su cuñado José Manuel Vila Feijóo, el maderista Cándido Llanes Llamas y Javier Llanes Doval, hijo de este último. El objetivo era cortar unos robles que consideraban propios, aunque la finca había quedado asignada de forma provisional a O Garabelo.

La tensión escaló en minutos. Ares Rielo, que vivía a unos cientos de metros, oyó las motosierras, fue a buscar un arma y se dirigió hacia la zona donde se realizaba la tala. Las crónicas reconstruyen que disparó contra los hombres presentes y mató a cuatro de ellos. Javier Llanes Doval, entonces de 24 años, fue el único sobreviviente.

El único sobreviviente y el silencio del pueblo

Durante años circularon dos versiones sobre por qué Javier sobrevivió. Algunas crónicas sostienen que el arma se encasquilló cuando O Garabelo iba a dispararle; otras recogen que el propio autor del crimen aseguró haberle perdonado la vida. Lo cierto es que el joven logró salir con vida de una escena que conmocionó a toda la comarca.

Tras la matanza, Ares Rielo se presentó en la comisaría de Lugo y reconoció lo ocurrido, según publicó La Voz de Galicia al reconstruir el caso décadas después. El impacto fue inmediato: Meira decretó tres días de luto oficial y los entierros reunieron a familiares, vecinos y allegados en una muestra de dolor colectivo.

La aldea lucense de Gomesende conserva la memoria de uno de los crímenes rurales más impactantes de Galicia. Foto: La Voz de Galicia

La condena y una memoria que no se apagó

O Garabelo fue juzgado en la Audiencia Provincial de Lugo y condenado a 53 años de prisión, además del pago de indemnizaciones a las familias de las víctimas. Sin embargo, no cumplió la totalidad de la pena: en 1998 ya había accedido al tercer grado y en 2003 obtuvo la libertad definitiva, una salida que generó sorpresa y polémica en el entorno del caso.

La historia volvió a ganar presencia pública por la nota de El Mundo publicada dentro de la serie “Los casos de El Caso”, que recupera el crimen bajo el título centrado en O Garabelo, los robles y el testimonio de Manuel, actual custodio simbólico de ese paisaje atravesado por la tragedia. Más allá del paso del tiempo, Gomesende sigue cargando con una memoria incómoda: la de un crimen rural nacido de una disputa de tierra, orgullo y propiedad.

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