Después de varios días con temperaturas relativamente moderadas para la época, el tiempo en el Área Metropolitana de Buenos Aires está a punto de dar un giro brusco. Los pronósticos coinciden en que una ciclogénesis avanzará sobre el centro y el este de Argentina y traerá consigo lluvias persistentes, tormentas, ráfagas de viento y una posterior irrupción de aire polar que hará desplomar los registros térmicos.
El cambio ya comenó a sentirse con una baja de las temperaturas este martes, y seguirá agudizándose, especialmente desde el domingo 28: para lunes y martes el Servicio Meteorológico anticipa mínimas de 5 grados.

Los especialistas advierten que no se trata simplemente del paso de un frente frío habitual, sino de un proceso atmosférico capaz de intensificar las condiciones meteorológicas y generar fenómenos de mayor impacto durante varias jornadas.
Cómo afectará al AMBA la ciclogénesis
Los modelos meteorológicos indican que el período más inestable se extenderá durante varios días. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se esperan lluvias y tormentas acompañadas por vientos del sector sur y sudeste, con ráfagas que podrían superar los 50 kilómetros por hora. En algunas zonas costeras los registros podrían ser incluso más elevados.
Además de las precipitaciones, uno de los aspectos que más atención genera es el fuerte descenso de temperatura previsto para el final del evento. Tras el paso del sistema de baja presión, una masa de aire polar avanzará sobre la región y dejará mínimas de un dígito y máximas propias del invierno más riguroso. El cambio térmico será notorio en comparación con los valores registrados durante los días previos.
El frío tomará protagonismo
Una vez que las tormentas comiencen a retirarse, el escenario estará dominado por el viento y el aire frío. Los especialistas prevén jornadas con sensación térmica muy baja, especialmente durante las mañanas y las noches. El ingreso de esta masa polar también impactará en otras provincias, donde podrían registrarse temperaturas extremas, nevadas en sectores cordilleranos y condiciones invernales más severas.
Ante este panorama, las recomendaciones apuntan a seguir las actualizaciones del Servicio Meteorológico Nacional y tomar precauciones frente a posibles anegamientos, caída de ramas por viento fuerte y dificultades en la circulación. Después del temporal, el frío será el protagonista de una de las semanas más intensas del invierno que comienza a instalarse en gran parte del país.

Qué es la ciclogénesis y cómo se relaciona con el cambio climático
Olas gigantes, ráfagas de viento, inundaciones y daños en distintas ciudades costeras; pérdida de infraestructura y un basural que devolvió el mar a la playa al retirarse. Ese fue el saldo de la última “ciclogénesis” que azotó al litoral atlántico argentino a comienzos de mayo y amenaza con volverse habitual.
La ciclogénesis es un fenómeno atmosférico que provoca intensos vientos y lluvias.
“Para que se produzca, debe existir un contraste marcado entre dos masas de aire: una cálida y húmeda frente a una fría y seca. Cuando estas masas interactúan, la presión atmosférica comienza a descender, el aire asciende y se genera una inestabilidad que da lugar a vientos fuertes y precipitaciones persistentes”, explicó a canal26.com la meteoróloga Florencia Solari, de la Universidad Nacional de La Plata.
Conocido también como “ciclón extratropical”, se trata de un proceso atmosférico que implica la formación y profundización de un sistema de baja presión.
A diferencia de los ciclones tropicales —como huracanes o tifones, típicos de otras regiones—, los ciclones extratropicales “en la Argentina no suelen estar asociados a temperaturas cálidas, sino a descensos térmicos y condiciones invernales. Por eso se presenta con más frecuencia entre el otoño y la primavera”, apuntó el meteorólogo Mauricio Saldívar.
El vínculo con el Cambio Climático
La pregunta clave no es si el cambio climático causa las ciclogénesis (estas han existido siempre), sino cómo está alterando su frecuencia, intensidad y trayectoria.
En primer lugar, el aumento de la temperatura global provoca una mayor evaporación de los océanos. Una atmósfera más cálida puede retener más vapor de agua, lo que proporciona una carga extra de energía latente que alimenta las tormentas. Esto provoca que las lluvias asociadas a la ciclogénesis sean mucho más torrenciales.
Además, los cinturones de tormentas se están desplazando hacia los polos. Esto significa que regiones que antes no sufrían ciclogénesis ahora se encuentran expuestas a estos fenómenos, según señalaron especialistas del Servicio Meteorológico Nacional.
















