
A pocas semanas del inicio oficial del invierno en el hemisferio sur, previsto para el 21 de junio, los especialistas en clima ya observan señales que podrían marcar una temporada diferente a la habitual en gran parte de Argentina.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó su pronóstico climático trimestral para junio, julio y agosto, y los datos indican una alta probabilidad de registrar temperaturas superiores a los valores históricos en amplias regiones del territorio nacional.
El informe llega acompañado por otro dato que mantiene en alerta a la comunidad científica: existe una probabilidad cercana al 60% de que el fenómeno El Niño comience a desarrollarse durante los próximos meses, una situación que podría influir significativamente en las condiciones meteorológicas del país y de distintas regiones del planeta.

Fenómeno de El Niño en Argentina: el mapa de lluvias muestra dos escenarios diferentes
Las proyecciones indican que el NOA y el norte de la región de Cuyo atravesarán una estación particularmente seca. En provincias como Mendoza, San Juan, La Rioja y parte del noroeste argentino, las lluvias podrían ubicarse por debajo de los valores históricos o incluso ser prácticamente inexistentes, una situación habitual en algunos sectores durante la temporada invernal pero que este año podría acentuarse.
En contraste, otras regiones presentan un escenario diferente. Buenos Aires, La Pampa, el sur de Cuyo y gran parte del centro y norte de la Patagonia muestran mayores probabilidades de registrar precipitaciones por encima de lo normal para la época.
Por su parte, el sur del Litoral y el extremo austral patagónico se mantendrían dentro de parámetros considerados normales. Los especialistas remarcan que estos pronósticos no permiten anticipar tormentas específicas ni eventos aislados de lluvias intensas. Se trata de tendencias climáticas que describen el comportamiento promedio esperado para todo el trimestre.
El Niño podría convertirse en el protagonista de los próximos meses
También denominado ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), este proceso se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, acompañado por cambios en la circulación atmosférica y el debilitamiento de los vientos alisios.
Durante abril, los monitoreos detectaron un aumento de la temperatura del mar frente a las costas sudamericanas, además de una acumulación de calor bajo la superficie oceánica que comenzó a desplazarse hacia el este. Al mismo tiempo, los vientos alisios mostraron señales de debilitamiento, uno de los indicadores que suelen preceder la formación de El Niño.
Según las estimaciones del SMN, existe una probabilidad del 60% de que el fenómeno se establezca durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026. Los modelos climáticos proyectan una anomalía cercana a los 0,9 grados centígrados por encima de los valores normales en la región de referencia del Pacífico ecuatorial.
Las proyecciones internacionales refuerzan esta tendencia. El Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó recientemente las probabilidades de desarrollo de El Niño al 82% para el período comprendido entre mayo y julio de 2026. Además, estima una probabilidad cercana al 96% de que el fenómeno continúe activo durante el verano austral 2026-2027.
Si estas previsiones se confirman, Argentina podría experimentar modificaciones significativas en los patrones de temperatura y precipitaciones durante los próximos meses, en un contexto donde el comportamiento del océano Pacífico vuelve a convertirse en una de las variables más observadas por los meteorólogos.
Un invierno más cálido de lo habitual en gran parte del país
De acuerdo con las proyecciones del SMN, las temperaturas medias del trimestre invernal tenderían a ubicarse por encima de los registros normales en el centro y norte argentino. Las probabilidades son especialmente elevadas en el Noroeste Argentino (NOA), una región que comprende provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.
Sin embargo, los especialistas aclaran que un invierno más cálido en términos estadísticos no implica la ausencia de jornadas frías. El pronóstico estacional se basa en promedios de tres meses completos y no refleja el comportamiento diario de la atmósfera. Por ese motivo, continúan siendo posibles episodios de frío intenso, heladas e incluso irrupciones de aire polar durante algunos días.
El organismo meteorológico señaló que esos eventos podrían producirse especialmente durante las primeras semanas del invierno, generando descensos temporales y marcados de temperatura.
Mientras tanto, la Patagonia se mantendría dentro de parámetros térmicos considerados normales para la época. En otras zonas, como el sur del Litoral, el este de la provincia de Buenos Aires y sectores del oeste patagónico, las probabilidades se distribuyen entre valores normales y superiores a los habituales.
Ante la posibilidad de fenómenos extremos puntuales, el SMN recomienda seguir diariamente el sistema oficial de alertas meteorológicas.



















