
A lo largo de la historia, diferentes personajes o equipos demostraron la importancia que puede tener el fútbol dentro de la sociedad y hasta la política, tal como fue el caso de la famosa Democracia Corinthiana, movimiento que convirtió al Corinthians, de Brasil, en un símbolo de resistencia frente a la dictadura militar.
Comandado por el legendario Sócrates, el movimiento político/deportivo se desarrolló entre 1982 y 1984 impulsado también por futbolistas como Wladimir, Walter Casagrande y Zenon, junto con el director futbolístico Adílson Monteiro Alves. Todos trabajaron bajo el mismo lema: “Ganar o perder, pero siempre con democracia”.
Para entonces, Brasil atravesaba una dictadura militar que había iniciado en 1964, en un contexto marcado por la censura, la persecución política y la ausencia de elecciones presidenciales directas. Si bien el gobierno de João Figueiredo había iniciado una apertura gradual, la población todavía no podía elegir al presidente y numerosas instituciones conservaban estructuras autoritarias.

En 1982 se recuperaron las elecciones directas para gobernadores, fortaleciendo a los partidos opositores y reactivando la participación política. Fue en ese clima de creciente reclamo por libertades que surgió la Democracia Corinthiana, la cual trasladó a uno de los clubes más populares del país los debates sobre el voto, la igualdad y la redemocratización de Brasil.
Cómo funcionaba la Democracia Corinthiana
El movimiento rompió con el modelo autoritario que predominaba en los clubes de fútbol de la época. En el Corinthians, las decisiones dejaron de ser exclusivamente de los dirigentes y comenzaron a resolverse mediante debates y votaciones en las que participaban jugadores, entrenadores y empleados.
Entre los temas sometidos a discusión se encontraban:
- Las concentraciones antes de los partidos.
- Los horarios de entrenamiento.
- La incorporación de nuevos jugadores.
- El reparto de premios e ingresos.
- La libertad de los futbolistas para manifestar sus ideas políticas.
Todos los trabajadores del club tenían el mismo poder de decisión, sin importar el cargo o la función que desempeñaban. Por ejemplo, el voto del capitán valía lo mismo que el de un entrenador, un dirigente o un empleado. Esa filosofía quedó resumida en el lema del movimiento.
Dentro de la cancha, la Democracia Corinthiana ganó dos títulos oficiales: los Campeonatos Paulistas de 1982 y 1983, ambos frente al São Paulo. Estos logros demostraron que el sistema participativo del equipo podía convivir con buenos resultados deportivos. Sin embargo, su importancia se vería
El rol de la Democracia Corinthiana en las elecciones de Brasil
La Democracia Corinthiana desempeñó un papel principalmente simbólico, cultural y movilizador durante la apertura política de Brasil. Si bien no se trataba de un partido ni presentaba candidatos, aprovechó la enorme popularidad del fútbol para promover la participación ciudadana y defender la recuperación de la democracia.
En las elecciones del 15 de noviembre de 1982, los jugadores salieron a la cancha con la frase “Dia 15 Vote” estampada en sus camisetas. Un mensaje que buscaba alentar a los hinchas a concurrir a las urnas en una jornada histórica, ya que los brasileños volvían a elegir directamente a los gobernadores estatales mientras el país todavía permanecía bajo una dictadura militar.

De esta manera, el movimiento ayudó a destacar la importancia del voto entre millones de hinchas, vinculó al fútbol con la lucha contra el autoritarismo y dio mayor visibilidad a los reclamos de la oposición.
Además, convirtió a sus figuras como Sócrates, Wladimir y Casagrande en referentes sociales y políticos, y demostró que los principios democráticos también podían aplicarse dentro de una institución tan popular como un club de fútbol.
Su participación en las “Diretas Já” y la promesa de Sócrates
El movimiento también se involucró en la campaña “Diretas Já”, que reclamaba elecciones presidenciales directas. Cabe señalar que desde 1965, los brasileños no podían elegir al presidente, que era designado mediante un Colegio Electoral controlado por el régimen.
Sócrates y otros integrantes del Corinthians participaron en actos públicos y manifestaciones. En 1984, durante un multitudinario acto en São Paulo, el mediocampista anunció que permanecería en Brasil y rechazaría una oferta del fútbol italiano si el Congreso aprobaba la reforma que restablecía las elecciones presidenciales directas.
La llamada Enmienda Dante de Oliveira fue votada el 25 de abril de 1984. Si bien recibió 298 votos favorables, necesitaba 320 para ser aprobada. Después de esa dura derrota, Sócrates cumplió su palabra y se marchó a jugar a la Fiorentina de Italia.
Qué pasó con la Democracia Corinthiana cuando terminó la dictadura
La Democracia Corinthiana comenzó a debilitarse en 1984, antes del final formal de la dictadura brasileña. La salida de varios de sus referentes y los cambios políticos dentro del club redujeron la fuerza de una experiencia colectiva que dependía del compromiso de sus principales protagonistas.
Uno de los golpes más importantes fue la partida de Sócrates a la Fiorentina. Aunque el movimiento desapareció como forma de gestión, su influencia sobrevivió al final de la dictadura en 1985.
La Democracia Corinthiana quedó en la historia brasileña como un símbolo de participación, libertad de expresión y resistencia al autoritarismo, además de demostrar que el fútbol podía intervenir en los debates políticos.









