
La industria láctea argentina vuelve a moverse fuerte. Tras la caída de Alimentos Refrigerados S.A., la empresa que elaboraba yogures, postres y leches vinculadas históricamente a SanCor, varios jugadores del sector comenzaron a mirar de cerca sus activos. El atractivo no está solo en las plantas industriales, sino también en un paquete de marcas con alto reconocimiento en góndola y fuerte carga nostálgica para millones de consumidores.
El proceso judicial por la liquidación de ARSA ya despertó el interés de compañías con perfiles muy distintos. Algunas buscan quedarse con todo el negocio, mientras que otras apuntan a activos específicos, como plantas, líneas de producción o marcas comerciales. En el centro de la disputa aparecen nombres conocidos del mercado: Vicentin, Elcor, Tregar y Vacalin, entre otros interesados.
Qué marcas están en juego tras la quiebra de ARSA
El principal imán de la operación es el conjunto de marcas que ARSA tenía bajo su órbita. Entre ellas figuran Yogs, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita, etiquetas que durante años ocuparon espacio en heladeras de supermercados, almacenes y autoservicios de todo el país.

A eso se suman dos plantas industriales ubicadas en Arenaza, provincia de Buenos Aires, y Monte Cristo, Córdoba, con infraestructura vinculada a la producción de yogures, postres y otros refrigerados. La posibilidad de reactivar esos activos, o al menos integrarlos a operaciones ya existentes, explica por qué el expediente pasó a ser seguido con atención por el sector.
Vicentin va por todo: la oferta más ambiciosa
Una de las propuestas más relevantes es la de Vicentin, que ofreció u$s2,5 millones para adquirir la totalidad de los activos de ARSA. La oferta incluye marcas, plantas, inmuebles, instalaciones y equipamiento productivo, lo que la posiciona como una jugada integral para quedarse con la empresa completa dentro del proceso de liquidación.
El interés de Vicentin tiene un antecedente clave: ARSA nació en 2016, cuando se desprendió de la división de productos refrigerados de SanCor en una operación valuada en torno a u$s100 millones. Años después, la empresa entró en una crisis profunda que derivó en concurso preventivo, cierre de plantas y finalmente quiebra.
Elcor quiere marcas y una planta clave
Otra firma que aparece con fuerza es Elcor S.A., dueña de la marca Tonadita. Su estrategia es diferente: no busca quedarse con todo ARSA, sino con activos puntuales. Según trascendió, presentó una oferta de u$s1 millón por la planta de Arenaza y otra de u$s450.000 por el paquete completo de marcas.

Elcor es una empresa cordobesa con base en Villa María y presencia en distintas categorías lácteas, como manteca, crema, quesos procesados y dulce de leche. Su eventual desembarco en las marcas de ARSA podría darle mayor peso en segmentos de consumo masivo donde el reconocimiento de marca sigue siendo un activo central.
Tregar analiza el negocio antes de hacer una oferta
La dueña de Tregar, García Hermanos Agroindustrial, también aparece en el radar. A diferencia de Vicentin y Elcor, todavía no habría presentado una oferta formal, pero sí solicitó autorización judicial para inspeccionar una línea de producción en la planta de Arenaza. Ese paso es clave para evaluar el estado real de los activos antes de avanzar con una propuesta concreta.
El interés llega en un momento de expansión para Tregar. La compañía anunció una inversión de u$s15 millones durante 2026 para ampliar capacidad productiva, modernizar sus plantas en Santa Fe y llevar su procesamiento diario de leche desde unos 800.000 litros hasta 1,3 millones.
Vacalin también mira los activos de la ex SanCor
La cuarta empresa mencionada en la carrera es Ernesto Rodríguez e Hijos S.A., fabricante de Vacalin. La compañía pidió autorización para recorrer las plantas de ARSA y analizar su estado de funcionamiento, mantenimiento y potencial productivo antes de definir si hará una oferta.
Vacalin es uno de los grandes nombres del dulce de leche argentino y viene ampliando su presencia en otras categorías lácteas. Además de dulce de leche, produce quesos, crema, manteca, leche en polvo y helados, con una estructura industrial que incluye varias plantas y fuerte presencia en clientes industriales.
Por qué esta pelea puede cambiar el mapa lácteo
La disputa por ARSA no es solo una venta de activos. Puede transformarse en uno de los movimientos corporativos más importantes del año para el sector lácteo, porque combina marcas con memoria afectiva, capacidad industrial instalada y jugadores que buscan ganar escala.
El punto clave será cómo resuelve la Justicia: si prioriza una venta integral, como plantea Vicentin, o si avanza con una liquidación por partes para maximizar el recupero para los acreedores. En cualquiera de los escenarios, el resultado podría definir si productos como Yogs, Shimy o Sancorito tienen una nueva oportunidad en las góndolas argentinas.
El trasfondo: cierre de plantas y cientos de empleos afectados
La quiebra de ARSA golpeó fuerte a las localidades donde operaba. Las plantas de Arenaza y Monte Cristo quedaron paralizadas y el cierre dejó sin empleo a cientos de trabajadores vinculados a la elaboración de yogures, flanes y postres refrigerados.
La compañía arrastraba problemas financieros desde hacía tiempo, con atrasos salariales, deudas con proveedores, suspensión de actividades y conflictos operativos. Ese deterioro terminó derivando en la declaración de quiebra y en la apertura de un proceso de liquidación que hoy atrae a algunos de los principales actores del negocio lácteo.





















