
La industria metalúrgica argentina volvió a mostrar señales de debilidad en julio y cerró el mes con una caída interanual del 4,4%, según un informe sectorial elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
Con este resultado, el sector acumula en los primeros siete meses del año una contracción del 5,5%, en un escenario que las empresas describen como uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos años.
Si bien en la comparación mensual la producción mostró una leve mejora del 0,1%, el dato no alcanza para marcar un cambio de tendencia. La actividad continúa moviéndose en valores reducidos y con una capacidad instalada muy por debajo de los niveles necesarios para una recuperación sostenida.
En julio, el uso de la capacidad productiva se ubicó en 39,2%, lo que implica una baja de 6 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025.

El informe advierte que el sector mantiene una dinámica recesiva y opera en condiciones similares a las registradas en los períodos posteriores a la salida de la pandemia de 2020. La baja demanda, la falta de inversión y el escaso movimiento de algunos rubros estratégicos siguen condicionando el funcionamiento de las plantas industriales.
El deterioro fue generalizado entre los principales segmentos de la actividad. Los rubros más afectados fueron Bienes de Capital, con una caída del 9,5%, y Maquinaria Agrícola, que retrocedió 7,7%. También registraron bajas Equipos y Aparatos Eléctricos, con una disminución del 4,3%, y Equipamiento Médico, que cayó 3,9%.
El único sector que logró mostrar un resultado positivo fue Autopartes, con una suba mensual del 1,9%. Sin embargo, incluso ese rubro conserva una variación acumulada negativa del 3,1% en el último semestre, por lo que la mejora puntual no alcanza para revertir el panorama general.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, sostuvo que la producción metalúrgica continúa prácticamente estancada y remarcó que los niveles actuales de productividad se mantienen en registros históricamente bajos. Según el dirigente industrial, este contexto genera un marco de elevada incertidumbre y dificulta proyectar un sendero claro de recuperación para los próximos meses.
Del Re también advirtió que la debilidad de la demanda impacta de lleno en la operatividad de las empresas y planteó la necesidad de impulsar herramientas que promuevan la inversión. Para el sector, ese punto resulta clave no solo para recuperar actividad, sino también para sostener el empleo en toda la cadena metalúrgica.
La caída afectó a las provincias
La caída también tuvo alcance territorial. Todas las provincias relevadas mostraron retrocesos en julio. Córdoba encabezó la baja con una contracción del 7,9%, seguida por Buenos Aires, con una disminución del 5,8%. Más atrás se ubicaron Mendoza, con una caída del 4,6%, y Entre Ríos, con un retroceso del 4,2%. En tanto, Santa Fe registró la baja más moderada, con un 3,8%.
El empleo metalúrgico tampoco logró escapar al deterioro general. De acuerdo con el relevamiento, el nivel de ocupación del sector cayó 2,2% interanual, en línea con la menor actividad de las empresas.
De cara al corto plazo, las expectativas siguen siendo prudentes. Según el informe, 7 de cada 10 empresas no esperan cambios relevantes en sus niveles de producción durante el próximo trimestre, lo que confirma un clima de cautela y escasa previsibilidad para la industria.



















