
La empresa IGT33 S.A., que opera las reconocidas marcas Rever Pass y Be Rebel, entró en concurso preventivo después de reconocer ante la Justicia que ya no puede afrontar regularmente todas sus obligaciones.
La compañía agotó todas las instancias, que incluyeron reducción de costos, financiamiento bancario y aportes de sus propios accionistas.
La documentación presentada en el expediente muestra más de $7.000 millones en obligaciones entre deuda bancaria, fiscal, previsional, laboral, sindical y comercial. Solo los compromisos bancarios superaban los $3.276 millones y las obligaciones previsionales alcanzaban $1.725 millones al 31 de mayo.

La empresa señala que la menor demanda afectó directamente sus ventas y comprometió los niveles históricos de producción. Al mismo tiempo, los costos de los insumos, la energía, la logística y la mano de obra siguieron creciendo, mientras que los precios de venta de la indumentaria quedaron rezagados respecto de la inflación general.
Además, en el expediente se plantea otro cambio fundamental a la hora de hablar de la crisis de las textiles: la competencia dejó de ser solamente entre marcas locales y las importaciones desde, principalmente, China hicieron insostenible la situación.
La crisis de una marca instalada en el mercado
IGT33 tiene más de 40 años de actividad, una planta industrial y más de 100 trabajadores.

Su red comercial incluye 13 locales alquilados, varios de ellos en shoppings como Unicenter, Alto Palermo, Abasto, DOT, Palmas del Pilar, Soleil y Tortugas Open Mall, entre otros.
La presentación judicial llega para evitar la ola de embargos y ejecuciones por parte de los acreedores, algo que podría terminar paralizando la operatoria y llevar a un escenario todavía peor.


















