
La crisis de Granja Tres Arroyos alcanzó un punto crítico con el envío de aproximadamente 1.000 telegramas de despido en apenas dos jornadas. Las desvinculaciones afectaron a tres establecimientos ubicados en la provincia de Buenos Aires y encendieron la alarma entre trabajadores, dirigentes sindicales y autoridades municipales.
La histórica compañía avícola aplicó la reducción de personal en sus plantas de Capitán Sarmiento, El Jagüel, en Esteban Echeverría, y Pinazo, en Pilar. El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires, STIA, realizó un relevamiento de las notificaciones y llevó el conflicto ante el Ministerio de Trabajo provincial.
Cuántos trabajadores fueron despedidos en cada planta
La mayor cantidad de desvinculaciones se produjo en Capitán Sarmiento, donde unos 500 empleados recibieron telegramas. Esa cifra representaría aproximadamente la mitad de la dotación del establecimiento, uno de los principales centros laborales de la localidad bonaerense.
En términos proporcionales, la situación más grave se registró en la planta WADE 2, ex Cresta Roja, situada en El Jagüel. Allí fueron notificados cerca de 450 trabajadores sobre un total estimado de 500. De esta manera, el recorte alcanzó a alrededor del 90% del personal.

Los otros 50 despidos se localizaron en el complejo de Pinazo, partido de Pilar. Como consecuencia, la dotación de esa unidad productiva habría pasado de 300 a 250 empleados. Aunque el impacto numérico fue menor que en las otras plantas, la medida profundizó la incertidumbre sobre el futuro operativo de toda la compañía.
Por qué Granja Tres Arroyos decidió reducir su personal
En las comunicaciones dirigidas a los empleados, la firma atribuyó la decisión a una fuerte disminución de la actividad. Entre los factores mencionados aparecen los efectos de la influenza aviar, las restricciones sufridas por las exportaciones, la sobreoferta en el mercado argentino, el incremento de los costos y la caída de los precios de comercialización.
La empresa también señaló que distintas contingencias operativas y conflictos colectivos dificultaron el funcionamiento regular de sus establecimientos. Según la posición empresarial difundida en los telegramas, las medidas implementadas anteriormente no fueron suficientes para recuperar el equilibrio económico, financiero y productivo.
El deterioro no comenzó con esta tanda de cesantías. Semanas antes ya se habían producido desvinculaciones y complicaciones operativas en la planta de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos. Ese antecedente había anticipado la magnitud de una reestructuración que ahora se extendió a los establecimientos bonaerenses.
Una audiencia busca abrir una negociación
Frente al alcance de los despidos, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires convocó a representantes de la empresa y del sindicato a una audiencia en La Plata. El objetivo del encuentro es analizar el conflicto, abrir una instancia de diálogo y evaluar posibles alternativas para los trabajadores afectados.

La intervención oficial cobra especial importancia debido al impacto regional de la compañía. En ciudades y localidades donde funciona una planta de Granja Tres Arroyos, cientos de familias dependen directa o indirectamente de su actividad, desde operarios y transportistas hasta proveedores y comercios. La contracción de la producción podría extender sus consecuencias más allá del personal despedido.
De líder del mercado avícola a una crisis profunda
Granja Tres Arroyos es una compañía con décadas de trayectoria dentro de la industria alimenticia argentina. Durante su etapa de mayor expansión llegó a operar varias plantas, emplear a miles de personas y procesar cientos de miles de aves por día, lo que la convirtió en una referencia central del negocio avícola nacional.
Sin embargo, la pérdida de mercados externos, los problemas de abastecimiento, la acumulación de compromisos financieros y la menor utilización de su capacidad instalada debilitaron progresivamente su estructura. A ello se sumó el impacto que tuvieron los episodios de influenza aviar sobre las exportaciones, especialmente en mercados relevantes para la compañía.
La situación resulta particularmente delicada porque ocurre en una industria que mantiene elevados niveles de consumo local. El problema de Granja Tres Arroyos, por lo tanto, no respondería únicamente al comportamiento general del sector, sino también a una combinación de dificultades financieras, productivas y comerciales acumuladas durante los últimos años. [tn.com.ar]
Qué puede pasar ahora con los trabajadores
La audiencia laboral será el primer escenario formal para determinar si existe margen para revisar las desvinculaciones, establecer un esquema de conciliación o acordar condiciones entre la empresa y el sindicato. Hasta que finalice esa negociación, el futuro de los 1.000 trabajadores continúa abierto.
También será clave conocer si Granja Tres Arroyos presenta un plan concreto para sostener sus plantas, normalizar la producción y afrontar sus obligaciones. El resultado no solo definirá la situación inmediata de las personas despedidas, sino que podría marcar el rumbo de una de las compañías más emblemáticas del sector avícola argentino.


















