
Durante años, Le Blé fue parte del paisaje cotidiano de Buenos Aires: cafeterías luminosas, panadería de inspiración francesa y una red que parecía tener margen para seguir creciendo. Ese recorrido cambió de golpe. La empresa que opera la marca pidió la apertura de su concurso preventivo y busca ordenar una deuda millonaria.
La presentación fue realizada por Be Larch S.A., sociedad vinculada a la cadena, que declaró ante la Justicia 76 acreedores y un pasivo total de $1.566,8 millones. El expediente marca una caída profunda: la firma pasó de una estructura pensada para expandirse a una operación mucho más chica, con menos locales, menos empleados y serias dificultades financieras.
Una marca que creció rápido y ahora busca reorganizarse
Le Blé nació en 2008 de la mano de Pablo “Paul” Petrelli y su esposa, Donatienne Fievet, con una propuesta inspirada en las boulangeries europeas. El primer local abrió en Colegiales y, con el tiempo, la marca sumó puntos de venta, desarrolló un centro de producción y encontró en las franquicias una vía para multiplicar su presencia. En 2018 ya contaba con 22 sucursales y luego llegó a informar 39 locales entre propios y franquiciados.

El presente es muy distinto. Según los datos del expediente, la red quedó reducida a unos 20 locales, casi todos bajo modalidad de franquicia. La operación directa de la compañía se sostiene apenas en una sucursal ubicada en Tres de Febrero 1059, en la Ciudad de Buenos Aires, donde también funciona la sede social y administrativa.
Cheques rechazados, menor consumo y costos en alza
El deterioro financiero se aceleró durante 2024 y 2025. La empresa atribuyó la crisis a una combinación de factores: caída del consumo en gastronomía, panadería y cafetería, pérdida de unidades comerciales relevantes, salida de franquiciados de alta facturación, suba de costos operativos, laborales y fiscales, y dificultades para acceder al crédito. La estructura, diseñada para una etapa de crecimiento, quedó sobredimensionada cuando el negocio empezó a achicarse.
Uno de los datos que expone la dimensión del problema aparece en la Central de Deudores del Banco Central: Be Larch acumula 175 cheques rechazados por falta de fondos por $204.957.453. La propia compañía fijó el inicio de la cesación de pagos el 10 de abril de 2026, cuando no pudo cubrir la cámara compensadora bancaria y comenzaron los rechazos de cheques emitidos.

Los acreedores y el impacto laboral
La crisis también golpeó de lleno en el empleo. La planta directa pasó de 49 trabajadores en noviembre de 2025 a 15 en la actualidad. En el expediente aparecen además reclamos laborales privilegiados por juicios de despido, con créditos de $112,5 millones, $76,1 millones, $66,6 millones y $57,9 millones, entre otros montos menores.
Entre los principales acreedores figuran Banco Galicia, con $196 millones; Lodiser, con $182,8 millones; ARCA, con $163,1 millones; Banco Ciudad, con $134,2 millones; Banco Nación, con $125 millones; Café Expreso, con $119,6 millones; y Banco Macro, con $75 millones. El concurso preventivo aparece ahora como la herramienta legal para intentar evitar la quiebra, renegociar pasivos y sostener lo que queda de una marca que alguna vez imaginó seguir creciendo en el AMBA e incluso probar suerte en Madrid.

















