
Los mercados argentinos comenzaron la última semana de septiembre con nuevas señales de tensión. El Riesgo País trepó este lunes hasta los 642 puntos básicos, el valor más alto registrado durante 2026, mientras el dólar oficial minorista alcanzó un récord nominal de $1.550 para la venta en el Banco Nación.
El indicador elaborado por JP Morgan subió 33 unidades, cerca del 5,4%, y encadenó doce ruedas consecutivas en alza. Para encontrar un nivel semejante hay que remontarse a comienzos de diciembre de 2025, cuando llegó a los 647 puntos. En lo que va de septiembre acumuló un incremento del 25,2%.
Qué significa la suba del Riesgo País
El Riesgo País mide la diferencia entre la tasa que debería pagar la Argentina para financiarse en dólares y la rentabilidad de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Cuando el índice aumenta, los inversores perciben un mayor riesgo de incumplimiento y exigen intereses más elevados para prestar dinero.

Un valor de 642 puntos implica, de manera simplificada, una sobretasa equivalente a 6,42 puntos porcentuales respecto de la deuda estadounidense. El cálculo no representa el costo exacto de todas las colocaciones, pero funciona como referencia para medir las posibilidades del país de regresar al mercado internacional de crédito.
El deterioro respondió a una combinación de factores externos e internos. En el plano internacional, el fortalecimiento del dólar y el aumento de las tasas de interés estadounidenses elevaron el rendimiento base utilizado para calcular el indicador. Ese contexto redujo el interés por los activos de países emergentes y aumentó la presión sobre los bonos argentinos.
Los factores internos que presionaron al mercado
En el ámbito local, los operadores siguieron con atención los últimos datos de actividad. La caída del producto interno bruto durante el segundo trimestre y el retroceso mensual del 2,9% registrado en julio aumentaron las expectativas de una posible recesión técnica. A ese panorama se sumaron el incremento del desempleo y una tasa de pobreza del 32,3% durante el primer semestre.
Otra preocupación del mercado es la acumulación de reservas. Aunque las exportaciones continuaron en niveles elevados, el Banco Central de la República Argentina redujo el ritmo de compra de divisas. Tanto la autoridad monetaria como el Tesoro intervinieron para contener la presión cambiaria frente a una mayor demanda privada de dólares.
La suba del riesgo país también refleja el comportamiento de los bonos soberanos, cuyos precios se mueven en dirección inversa al indicador. Durante la jornada, los títulos argentinos en dólares operaron con pérdidas a lo largo de toda la curva. Algunos Bonares retrocedieron alrededor del 2,4%, mientras determinados Globales llegaron a caer cerca del 3,1%.
El dólar oficial llegó a $1.550
La tensión se trasladó al mercado cambiario. El dólar oficial subió $5 en el Banco Nación y quedó en $1.500 para la compra y $1.550 para la venta, un nuevo máximo nominal. El dólar blue, por su parte, se negociaba a $1.545 para la compra y $1.565 para la venta en la Ciudad de Buenos Aires.
Que la cotización alcance un récord nominal no significa necesariamente que se trate del valor más alto en términos reales. Para realizar esa comparación habría que ajustar los precios históricos por inflación. El dato indica, en cambio, que nunca antes se habían necesitado tantos pesos corrientes para comprar un dólar en la ventanilla del banco estatal.
En el segmento mayorista, la moneda estadounidense operaba en torno a los $1.525. Esa cotización es especialmente relevante porque influye sobre las operaciones de comercio exterior, los precios de los productos importados y las expectativas de devaluación.
Las acciones argentinas también operaron en baja
La mayoría de las acciones argentinas que cotizan en Nueva York comenzó la semana con retrocesos. Los ADR de Central Puerto encabezaron las pérdidas con una caída cercana al 6,8%, mientras Supervielle y Grupo Financiero Galicia bajaron aproximadamente un 4,3%.
La principal excepción fue Corporación América, cuyas acciones avanzaron alrededor de un 7,3%. La suba se produjo después de confirmarse la extensión hasta 2049 de la concesión de las terminales administradas por Aeropuertos Argentina, a cambio de una inversión adicional de USD 600 millones.
El resultado de la jornada dejó al mercado atento a tres variables: la evolución de las tasas internacionales, la capacidad del Banco Central para acumular reservas y los próximos datos de actividad económica. Mientras esas dudas permanezcan, los bonos, el riesgo país y el dólar podrían continuar mostrando una elevada volatilidad.



















