
Con la llegada de la primavera, el paisaje de Buenos Aires cambia de color y de aroma gracias a la floración de especies nativas. Entre ellas, el aromito o espinillo (Vachellia caven) se roba todas las miradas y el olfato: este árbol de copa amplia y porte bajo —alcanza entre 2 y 5 metros de altura— se cubre de pequeñas flores amarillas que perfuman plazas y veredas porteñas.
La particularidad del aromito es que sus flores aparecen antes que las hojas, lo que intensifica el impacto visual y aromático en los espacios verdes donde está presente. Según el Gobierno de la Ciudad, la floración se da en primavera y es fácil de reconocer por el color dorado y el perfume dulce que invade el ambiente.
Las flores, diminutas y agrupadas en esferas amarillas, son las responsables de ese aroma característico que se siente en los parques y corredores donde crece este árbol nativo.

Dónde ver aromitos en Buenos Aires
El aromito integra la lista de especies nativas del arbolado urbano porteño y se puede encontrar en varios puntos de la Ciudad. Entre los lugares destacados figuran la avenida Jujuy al 400 (Plaza Manzana 66), la avenida 27 de Febrero en la Reserva Ecológica Lago Lugano, y la avenida Chorroarín al 200, donde hay un corredor de estos árboles.
Uno de los ejemplares más emblemáticos es el Aromo del Perdón, ubicado en Plaza Sicilia dentro del Parque Tres de Febrero. Este árbol histórico está vinculado a la historia del antiguo Parque de Palermo y pertenece a la misma especie, Vachellia caven.
Un árbol clave para la fauna urbana
Además de su valor ornamental, el aromito cumple un rol importante en la biodiversidad de la Ciudad. Sus flores atraen a la mariposa danzarina (Riodina lysippoides), sumando así vida y color a los espacios verdes porteños.
El aromito comparte protagonismo con otras especies nativas del arbolado urbano, como el lapacho rosado, el ceibo, la anacahuita, el ibirá pitá y el aguaribay.
Por qué el aromito es protagonista de la primavera porteña
La combinación de su floración amarilla, el perfume dulce y el hecho de que las flores surgen antes que las hojas convierten al aromito en una de las especies más llamativas de la primavera en Buenos Aires. Reconocerlo y disfrutar de su presencia es parte del encanto de la temporada en la Ciudad.



















