
Jerónimo “Momo” Weich, hijo de Julián Weich, instaló un baño seco en la vivienda bioconstruida que fabricó junto a su pareja, Ailuz Celeste, en Los Hornillos, Valle de Traslasierra, Córdoba, con el objetivo de eliminar por completo el consumo de agua potable en esa función. El dispositivo está revestido en microcemento y malla de fibra de vidrio y sustituye al inodoro tradicional.
Cómo funciona un baño seco y en qué se diferencia del inodoro tradicional
A diferencia del sistema convencional, el baño seco no utiliza cisterna ni descarga de agua: separa los residuos sólidos de los líquidos y, en la mayoría de los modelos, cubre la fracción sólida con material seco (aserrín o tierra) para favorecer su descomposición aeróbica sin generar olores ni requerir conexión a red cloacal.

Cuánta agua ahorra frente a un inodoro convencional
Una descarga de inodoro tradicional consume entre 6 y 20 litros de agua potable, según datos oficiales de Argentina.gob.ar, un rango que coincide con las estimaciones de la Fundación Aquae, que ubican el consumo por descarga entre 7,5 y 26,5 litros. El baño seco de Weich no utiliza agua en ningún momento del proceso, por lo que elimina esa variable por completo del consumo doméstico.
Por qué todavía no se masifica este sistema
El principal obstáculo para la adopción de baños secos es cultural: gran parte de los usuarios está habituada al vaciado instantáneo del inodoro tradicional y percibe el manejo manual de los residuos como una barrera para incorporar el sistema.
El resto de la vivienda de Weich combina paredes de quincha, techo vivo y paneles solares, todas soluciones orientadas al mismo objetivo: reducir la dependencia de recursos convencionales.

















