
La cantante popular de folklore, Soledad Pastorutti, pasa la mayor parte de sus días viajando para dar conciertos en distintas localidades del país así como también en distintos trabajos de televisión. Sin embargo, su hogar queda aún en Arequito, el pueblo de Santa Fe donde nació y creció.
Allí construyó una casa de campo bastante grande en Arequito que integra un gran terreno familiar, rodeado de vegetación y animales. A través de las distintas imágenes que compartió la cantante vía redes sociales, sus seguidores pudieron conocer las distintas partes de la propiedad.

El estilo colonial que define la arquitectura de la residencia
A diferencia de las casas modernas donde predominan el vidrio, el mármol y los diseños minimalistas, la vivienda de Soledad Pastorutti conserva una marcada esencia de campo.
Puertas adentro, la madera es uno de los materiales que más se destacan y convive con algunos detalles actuales que le dan un toque moderno. Además, los grandes ventanales permiten que la luz natural llegue a casi todos los espacios y aporte una sensación de amplitud y calidez.
La elección no es casual: la propiedad se integra al paisaje que la rodea y busca mantener una conexión natural entre los ambientes interiores y la vida al aire libre.

Esta característica también refleja el fuerte vínculo que la cantante mantiene con Arequito desde sus comienzos. Aunque por su carrera pasó largas temporadas en Buenos Aires, siempre encontró en su pueblo natal el lugar al que volver
Huerta propia: el rincón sustentable en la casa campestre de Soledad Pastorutti
Otro de los espacios que se destaca dentro de la propiedad es la huerta, ubicada en el mismo predio. A través de distintas publicaciones, la familia mostró parte de las frutas y verduras que cultiva y cosecha allí.
Más allá de lo estético, la huerta forma parte del día a día y refleja el estilo de vida ligado al campo que caracteriza a la vivienda. Ese vínculo con la naturaleza también se percibe en el resto de la propiedad y en la forma en que la familia eligió vivir.

De hecho, la decisión de instalarse en Arequito también estuvo relacionada con el entorno que Soledad Pastorutti buscó para la crianza de sus hijas: un ambiente tranquilo, rodeado de seres queridos y con amplios espacios al aire libre, pese a las exigencias y los viajes constantes que demanda su carrera artística.
Un parque lleno de animales: la vida en contacto directo con la naturaleza
El terreno cuenta con amplios espacios verdes y está habitado por caballos, perros, cabras y gansos. Incluso, según se pudo ver en distintas imágenes compartidas de la casa, una tortuga también forma parte de los animales que conviven en el lugar.
Los caballos son, sin duda, uno de los grandes protagonistas del predio y refuerzan esa impronta campestre que desde siempre acompañó la imagen de Soledad Pastorutti y su vínculo con las tradiciones del interior argentino.

Más allá de la naturaleza y los animales, el parque también dispone de sectores pensados para disfrutar en familia. Son espacios destinados a reuniones, encuentros al aire libre y momentos de descanso, en sintonía con el estilo de vida tranquilo que caracteriza a la propiedad.
Los detalles de diseño del hogar de campo de Soledad Pastorutti
Durante la temporada de verano, uno de los espacios que más protagonismo gana es la piscina, ubicada junto a un quincho diseñado para compartir reuniones y momentos de ocio.
Es en ese sector donde la propiedad muestra con mayor claridad la combinación entre su esencia campestre y las comodidades de una vivienda pensada para recibir invitados. Asados, encuentros con familiares y festejos suelen desarrollarse al aire libre, sin necesidad de salir del predio.
Sin embargo, hay un aspecto que distingue especialmente a este lugar: Soledad no reside simplemente en una casa rodeada de campo. El terreno está organizado como una especie de complejo familiar, con distintos espacios que permiten mantener la cercanía entre los integrantes de la familia sin perder independencia.

















