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Encontraron muerto a empresario que se había fugado disfrazado de mujer de la casa de su madre

Alfredo Novoa tenía reclusión perpetua y sólo podía salir cada quince días para visitar a su madre. En marzo burló la custodia que lo esperaba en la puerta de la casa de ella y se fugó disfrazado de “abuelita”. Era buscado por la Interpol y falleció luego de tirotearse con la Policía.

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El empresario Alfredo Novoa, que fue condenado por matar a su esposa en 1993 y se había escapado disfrazado de mujer, murió en un enfrentamiento a tiros con la

Policía en la Capital Federal.

La Justicia platense pidió el viernes pasado a Interpol que busque en el exterior a Novoa, de 55 años, quien en marzo pasado protagonizó una espectacular fuga, pero ayer se supo había muerto el 24 de mayo en un tiroteo con la policía en el porteño barrio de Núñez.

Dueño de frigoríficos en Mataderos y de campos en la zona del partido de Cañuelas, había sido condenado en 1998 a reclusión perpetua por la Sala I de la Cámara Penal de La Plata al encontrarlo culpable de haber asesinado el 14 de marzo de 1993 a su esposa, Marta Scarfo.

En febrero pasado, Novoa recibió un beneficio de la Cámara del Crimen: custodiado por oficiales del Servicio Penitenciario Bonaerense podía salir de la cárcel de Gorina, cuatro horas cada quince días, para visitar a su madre en el porteño barrio de Mataderos y en marzo se escapó.

La fuga fue considerada ingeniosa por los investigadores. Los custodios, como lo habían hecho en los dos viajes anteriores, se quedaron en la puerta de la casa de su familia y Alfredo ingresó a ver a su madre que estaba muy enferma.

Los vigiladores, una hora más tarde, respondieron el amable saludo de una abuela que salía de la casa en donde estaba el empresario. Pero cuando finalizó el horario de la visita, los penitenciarios se dieron cuenta que esa supuesta jubilada era Novoa disfrazado.

Antes del pedido para intentar ser llevado a Martín García, el abogado de Novoa, Darío Saldaño, había presentado un escrito planteando una conmutación de la pena, lo que tampoco había sido aceptado.

El empresario sabía que tenía que cumplir los 25 años de cárcel, sin posibilidad al beneficio del 2 por 1, porque había sido condenado a "reclusión perpetua".

En el juicio realizado en 1998 en La Plata había sido probado que Novoa golpeó, quemó y, por último, arrolló con su auto a su esposa Marta Scarfo, en un camino vecinal cercano a la ruta 6, en la jurisdicción de San Vicente.

El empresario, durante el juicio, dijo que en realidad el autor del crimen había sido su padre, que había fallecido en 1994. El Tribunal no le creyó su coartada y lo condenó a perpetua.

Fuentes cercanas a Novoa comentaron que el empresario tras la fuga se mudó a una casona del porteño barrio de Las Cañitas, donde vivió junto a su pareja.

"Había logrado conseguir documentos a nombre de otra persona y compró pasajes para viajar a España, donde pensaba vivir con identidad falsa", dijo el vocero al diario El Día.

En abril sacó los boletos en Aerolíneas Argentinas para volar el 26 de mayo a Madrid. Novoa, que para entonces ya era buscado por la Policía y el Servicio Penitenciario, pensaba cambiar de nombre e iniciar una nueva vida en Europa.

El empresario durante el tiempo que estuvo prófugo no visitó a sus familiares en Mataderos. "La zona estaba vigilada por gente del Servicio Penitenciario que lo buscaba", dijo una fuente

El día de su muerte, Novoa compró un par de zapatillas, le dio plata a su mujer y le dijo: "Me voy a tomar un café con los muchachos y vengo en un par de horas así hacemos las valijas". En dos días se iban a Europa.

Una hora después el empresario estaba muerto. Según las crónicas policiales habría intentado asaltar a una abuela que salía de un banco Nación ubicado en la esquina de las calles San Isidro y Parissien, en el porteño barrio de Núñez.

Habían pasado algunos minutos del mediodía del 24 de mayo cuando Novoa se cruzó con un suboficial de la comisaría 49º de la Policía Federal. De acuerdo a la causa, el matarife alcanzó a tirar con su pistola calibre 9 mm, pero el policía tuvo más puntería.

Recién al otro día se supo el verdadero nombre del presunto asaltante muerto. Es que en el bolsillo del pantalón llevaba el documento con el nombre falso que había "comprado" para poder viajar a España.

Ese 25 de mayo, en una cochería fúnebre de Mataderos, se hizo el velatorio de Novoa. Pero recién este sábado el Servicio Penitenciario Bonaerense recibió la notificación del fallecimiento del prófugo. Hasta ese momento, era uno de los buscados por la agencia internacional de policía Interpol.

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