
La noche en el Monumental quedará grabada para siempre en la memoria del fútbol argentino. No solo por la contundente victoria 3 a 0 frente a Benín, sino porque fue el escenario elegido para el adiós de Lionel Messi a la Selección Argentina. Y en medio de una atmósfera cargada de emoción, gratitud y música, Soledad Pastorutti se convirtió en una de las grandes protagonistas de un homenaje que atravesó el corazón de todo un país.
Vestida con un poncho inspirado en los colores de la bandera argentina, La Sole apareció en escena para interpretar “Brindis”, una de las canciones más sensibles y representativas de su repertorio. El silencio respetuoso de un Monumental colmado acompañó cada verso, mientras las imágenes de una carrera irrepetible se mezclaban con las lágrimas de miles de hinchas que asistían a una histórica despedida.

La interpretación tuvo un momento tan simbólico como conmovedor. A medida que avanzaba la canción, la artista santafesina se acercó lentamente al plantel albiceleste hasta ubicarse junto a Messi. Allí, cara a cara con el capitán que marcó una era para el fútbol mundial, entonó las últimas estrofas de un tema que pareció resumir el sentimiento colectivo de una nación agradecida. Leo, visiblemente emocionado, escuchó cada palabra rodeado de sus compañeros, los mismos con los que escribió algunas de las páginas más gloriosas de la historia deportiva argentina.
El emotivo discurso de Messi y la fiesta popular en el estadio Monumental
Luego de las extensas y sentidas palabras del rosarino, que repasó momentos inolvidables de su recorrido con la camiseta celeste y blanca y agradeció el cariño incondicional del pueblo argentino, la celebración continuó con otro artista profundamente ligado al sentir popular.
El cordobés Ulises Bueno tomó la posta y le puso ritmo a una noche marcada por la nostalgia y el orgullo, interpretando éxitos como “Sapo de otro pozo” y “Me levanté”, que rápidamente hicieron cantar y bailar a todo el estadio.
Mientras la música seguía sonando, Messi comenzó una última vuelta olímpica con los brazos en alto. Fue un recorrido cargado de simbolismo: un campeón agradeciendo a su gente, devolviendo con gestos y sonrisas una mínima parte de todo el amor recibido durante más de dos décadas de entrega, liderazgo y talento.
Messi se despidió junto a Antonela y sus hijos al ritmo de música rosarina
El cierre estuvo a la altura de una inolvidable despedida. Acompañado por Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, el astro rosarino abandonó el campo de juego a través de un pasillo especialmente preparado para la ocasión.
De fondo sonó la música rosarina de Sergio Torres, un guiño a la ciudad que lo vio nacer y a las raíces que nunca dejó de honrar, incluso después de conquistar cada rincón del planeta con su talento. Fue la última imagen de una noche cargada de simbolismo: Messi junto a su familia, rodeado por el amor de su gente y despidiéndose de la Selección Argentina como siempre soñó, en casa y con el reconocimiento eterno de todo un país.
Entre canciones, lágrimas y ovaciones, la despedida de Lionel Messi encontró en la voz de La Sole una banda sonora perfecta. Porque hubo goles, festejos y homenajes, pero también identidad, cultura y emoción. Y fue precisamente en ese encuentro entre la música popular argentina y el futbolista más grande de todos los tiempos donde el Monumental vivió uno de los capítulos más conmovedores de su historia.









