Curar el mal de ojo en Navidad: cómo es la ceremonia que se hace únicamente en Nochebuena para aprender este ritual
En Nochebuena, no solamente se celebra la Navidad, sino que también se transmite una tradición ancestral que puede pasar de generación en generación para curar a la gente que lo requiere.

El 24 de diciembre es una fecha muy especial del año, ya que además de celebrar Navidad, se abre un portal energético muy fuerte, ideal para aprender uno de los artes milenarios más poderosos de todos: el curar el mal de ojo. Esta práctica, guardada celosamente por abuelas y mujeres mayores de la familia, se transmite solo una vez al año: durante la Nochebuena, en un ritual cargado de simbolismo, protección y energía.
Así como sucede con el ritual de sal, o la cinta roja en la muñeca derecha, la ceremonia del mal de ojo tiene sus propias reglas, su propio horario y hasta su propio rezo, que debe hacerse exactamente ese día. En otro día y horario, no será efectivo.

La tradición sostiene que la Nochebuena es un momento de energía limpia, elevada y especial. Para quienes creen en estas prácticas, el 24 es un portal simbólico donde las bendiciones, la protección y la luz espiritual se potencian. Por eso, es el momento ideal para pasar el “don” de curar el mal de ojo a un nuevo miembro de la familia.
Además, se considera que:
También podría interesarte
- El 24 representa renacimiento, inicio y renovación, tres elementos clave para comenzar a ejercer un ritual energético.
- El encuentro familiar crea el ambiente perfecto para transmitir esta enseñanza en confianza y armonía.
- La noche está asociada con la protección, la purificación y el cierre de ciclos negativos antes de empezar un año nuevo.
El mal de ojo, según la creencia popular, es una energía pesada que se genera por envidia, agotamiento emocional o miradas cargadas. Los síntomas más comunes son dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad, mareos y pesadez energética.
Quien aprende a curarlo obtiene la capacidad de detectar cuándo alguien lo tiene, cortar esa energía, aliviar los síntomas, devolver equilibrio al cuerpo y al aura. Para muchas familias, es una forma de cuidado ancestral, una herramienta de protección y amor transmitida de generación en generación.

Cómo es la ceremonia para aprender a curar el mal de ojo en Nochebuena
Aunque cada familia puede tener su propia versión, la mayoría comparte elementos en común. El ritual suele transmitirse de manera íntima y respetuosa, con mucha seriedad y siguiendo pasos que no deben romperse:
- La “maestra” del ritual: generalmente es una abuela, madre, tía o madrina, considerada la guardiana del conocimiento dentro de la familia. Es quien decide a quién pasarle el don, muchas veces porque ve sensibilidad, intuición o afinidad energética.
- El momento exacto: se realiza la noche del 24, después de la cena o antes del brindis, cuando la casa está más tranquila y la energía más asentada.
- Los elementos del ritual: dependiendo de la tradición familiar, puede usarse un vaso con agua, aceite o sal; hilo rojo; un plato blanco y una oración o rezo específico que no puede repetirse fuera de ese momento. Cada elemento cumple una función: detectar la energía, cortarla, sellar y proteger.
- La enseñanza del rezo: la parte más importante del ritual es la oración secreta que se transmite solo esa noche. La persona que aprende debe escucharla tres veces y repetirla exactamente. Una vez aprendida, se convierte en la nueva portadora del don dentro de la familia.
- La prueba energética: en algunas tradiciones, la persona que está aprendiendo debe hacer la “prueba” limpiando a un familiar. Si el agua, el aceite o la energía reaccionan según lo esperado, significa que el don se activó correctamente.
- El cierre: la ceremonia termina con un gesto simbólico (un abrazo, una señal de la cruz, un lazo rojo o la entrega de un objeto protector) y con la promesa de usar esta habilidad para ayudar y no para dañar.

















