El bar de Avenida de Mayo donde la Guerra Civil española se peleó a los sillazos en Buenos Aires

La esquina de Salta y Avenida de Mayo quedó marcada como uno de los escenarios más intensos de la Guerra Civil española en Argentina.

Fundado en 1897 con el nombre de “La Toja”, el Iberia fue mucho más que un simple café de Buenos Aires
Fundado en 1897 con el nombre de “La Toja”, el Iberia fue mucho más que un simple café de Buenos Aires Foto: Instagram @pec.lenovo
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En Buenos Aires hay esquinas que parecen guardar una memoria más grande que sus edificios. Una de ellas está en Avenida de Mayo y Salta, donde durante décadas funcionó el histórico Bar Iberia, un lugar que no solo fue punto de encuentro de inmigrantes, políticos, artistas y vecinos, sino también una especie de trinchera simbólica de la Guerra Civil española en plena capital argentina.

El Iberia fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña en 2005 y reconocido como símbolo de la memoria de la hispanidad, según registra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Pero su historia más intensa se escribió mucho antes, cuando las noticias que llegaban desde España encendían pasiones, discusiones y enfrentamientos entre quienes defendían a la Segunda República y quienes apoyaban al franquismo.

Durante los años treinta, la comunidad española en Argentina era numerosa, activa y profundamente atravesada por lo que ocurría del otro lado del Atlántico. Como recordó Félix Luna, citado por el sitio oficial porteño, en aquellos años “no había neutrales”: todos eran republicanos o nacionales, franquistas o rojos. Y en Buenos Aires, esa grieta encontró su escenario más visible en una avenida con alma española: Avenida de Mayo.

Bar Iberia vs. Bar Español: la esquina que dividió a los inmigrantes

El Bar Iberia se convirtió en refugio de republicanos, mientras que justo enfrente, en la otra vereda, el Bar Español reunía a simpatizantes franquistas. La distancia era mínima, pero la tensión era enorme. Dos bares, dos banderas, dos Españas enfrentadas y una Buenos Aires que miraba, discutía y también participaba.

En plena Avenida de Mayo, el Bar Iberia guarda una historia única: allí la Guerra Civil española también se discutió, se lloró y hasta se peleó
En plena Avenida de Mayo, el Bar Iberia guarda una historia única: allí la Guerra Civil española también se discutió, se lloró y hasta se peleó Foto: Instagram @pec.lenovo

La Guerra Civil española comenzó en 1936 y terminó oficialmente en abril de 1939, pero su impacto se sintió con fuerza en Argentina, donde la situación política española ocupaba conversaciones familiares, titulares de diarios y debates de café. Clarín reconstruyó que en esa esquina eran habituales los choques entre habitués del Iberia, identificado con los republicanos, y del Español, asociado a los franquistas.

La escena parecía salida de una película: desde una vereda se gritaban consignas, desde la otra respondían con insultos, y algunas noches la disputa pasaba del debate a la violencia física. Según reconstrucciones históricas, llegaron a volar sillas, vasos, platos, sifones y mesas de un lado al otro de Avenida de Mayo.

Cuando la Guerra Civil española cruzó el océano

El Bar Iberia había nacido originalmente como La Toja en 1897 y estaba ubicado cerca del Comité Central de la Unión Cívica Radical, por lo que en sus primeros años fue frecuentado por seguidores de Leandro N. Alem. Recién en los años treinta empezó a consolidarse como Iberia y a quedar asociado con los sectores republicanos españoles.

Fue refugio, bastión y resistencia de los republicanos
Fue refugio, bastión y resistencia de los republicanos Foto: Instagram @pec.lenovo

Con la compra del espacio por parte del exiliado español Daniel Calzado en 1936, el bar terminó de asumir ese perfil político y comunitario. Allí se reunían exiliados y simpatizantes de la República, compartían noticias, organizaban colectas, reunían ropa y alimentos para enviar a España y discutían el avance de la guerra.

Uno de los relatos más recordados habla de un supuesto libro de actas llamado “La República en el exilio”, donde se habrían registrado reuniones de los republicanos en el bar. El documento se perdió, pero su existencia forma parte de la memoria oral transmitida por antiguos clientes, según contó Manuel Novo, dueño del bar, a Clarín.

La noche en que volaron botellas, mesas y sillas

Entre las anécdotas más impactantes aparece una escena ocurrida en 1937, cuando llegó a Buenos Aires la noticia de la muerte del general Emilio Mola, figura clave del bando nacionalista, en un accidente aéreo. Según el relato atribuido por Arturo Cuadrado al escritor Ramón Gómez de la Serna, los franquistas del Café Español cantaron el himno falangista “Cara al Sol”, mientras los republicanos del Iberia brindaron por la muerte del militar.

La tensión escaló rápidamente y la esquina de Avenida de Mayo y Salta terminó convertida en una batalla campal, con botellas rotas, mesas dañadas, sillas destruidas y varios hispanoporteños atendidos en la Asistencia Pública de la calle Esmeralda.

Un café histórico de Buenos Aires fue testigo de una guerra lejana que se vivió como propia
Un café histórico de Buenos Aires fue testigo de una guerra lejana que se vivió como propia Foto: Instagram @pec.lenovo

Otro episodio repetido por la memoria barrial sitúa a republicanos colocando un camión con altoparlantes en medio de la calle, desde donde habría sonado el Himno de Riego, oficial durante la Segunda República española entre 1931 y 1939. La respuesta de los franquistas habría sido lanzar platos, vasos y objetos contra el vehículo, hasta que intervino la Policía.

El Bar Iberia, una mesa para políticos, artistas y exiliados

La historia del Iberia no quedó encerrada en la Guerra Civil. Sus mesas también fueron frecuentadas por figuras políticas y culturales de enorme peso. El Gobierno porteño menciona entre sus visitantes a Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear, Federico García Lorca, Margarita Xirgu, Imperio Argentina y Nati Mistral.

El propio sitio histórico del Bar Iberia recuerda también el paso de Rafael Alberti, María Teresa León, Arturo Cuadrado, Alfonso Castelao, Claudio Sánchez Albornoz y Niceto Alcalá Zamora, nombres ligados al exilio republicano, la cultura española y la vida intelectual de Buenos Aires.

Ese cruce entre inmigración, política y cultura convirtió al bar en algo más que un lugar para tomar café. El Iberia fue un archivo vivo, una memoria colectiva escrita en conversaciones, platos compartidos, discusiones y silencios.

Una esquina que todavía habla

En 2003, la Legislatura porteña colocó una placa en la fachada y declaró la intersección de Avenida de Mayo y Salta como “Esquina de la Hispanidad”. Dos años después, el Bar Iberia fue declarado Sitio de Interés Cultural, reforzando su lugar dentro del patrimonio histórico porteño.

Hoy, caminar por Avenida de Mayo permite imaginar aquella Buenos Aires atravesada por la política española, con diarios sobre las mesas, acentos gallegos, asturianos, madrileños y andaluces mezclados con el lunfardo porteño, y una pregunta latente: ¿cómo podía una guerra tan lejana sentirse tan cerca?

La respuesta está en el Iberia. Porque allí, en ese bar de Avenida de Mayo, la Guerra Civil española no fue una noticia extranjera. Fue una herida compartida por inmigrantes, exiliados y descendientes. Fue una discusión a los gritos, una colecta solidaria, una silla rota, una bandera escondida y una mesa que todavía parece guardar el eco de una España partida en dos.