Argentina perdió otra final del Mundo: cómo era el país cuando la Selección cayó ante Alemania en 2014

Argentina perdió 1 a 0 con España la final del Mundial 2026 y volvió a quedar a un paso de la gloria. La última vez que había caído en una definición mundialista fue en 2014, ante Alemania, en un país muy distinto al de hoy.

Argentina perdió 1-0 contra España la final del Mundial 2026.
Argentina perdió 1-0 contra España la final del Mundial 2026. Foto: REUTERS
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La Selección Argentina perdió 1 a 0 con España la final del Mundial 2026 y volvió a sentir el golpe más duro del fútbol: quedar a un paso de la gloria. El encuentro se definió en el tiempo extra, con gol de Ferran Torres, y reabrió una herida que el país conocía desde aquella noche del 13 de julio de 2014, cuando Alemania venció a la Argentina en el Maracaná con el recordado tanto de Mario Götze en el minuto 113.

Pero más allá del resultado, hay una pregunta que atraviesa la memoria futbolera y también la historia reciente: ¿cómo era Argentina la última vez que la Selección había perdido una final del Mundo antes de caer 1 a 0 ante España? Para responderla hay que volver a 2014, a un país muy distinto, con otros nombres, otros problemas, otra economía y una sociedad que vivía el fútbol como una vía de escape ante un escenario cargado de tensión.

El último gran dolor mundialista antes de la derrota con España

Antes de perder 1 a 0 con España en la final del Mundial 2026, la última final mundialista perdida por Argentina había sido la de Brasil 2014. Aquel partido se jugó en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro y terminó 1-0 para Alemania, después de 120 minutos de un duelo parejo, dramático y lleno de ocasiones que todavía duelen en la memoria colectiva.

La imagen quedó grabada: Lionel Messi caminando frente a la Copa del Mundo, la chance de Gonzalo Higuaín, el remate de Rodrigo Palacio, el disparo cruzado de Messi y el gol de Götze cuando el partido parecía condenado a los penales. Argentina no solo perdió una final: perdió la oportunidad de levantar la Copa en Brasil, en el Maracaná y contra una potencia europea que terminó coronando un proyecto de años.

Cómo era Argentina en 2014: un país entre la ilusión y la crisis

En 2014, Argentina estaba gobernada por Cristina Fernández de Kirchner, en el tramo final de su segundo mandato presidencial. El país venía de una década marcada por transformaciones políticas, fuertes disputas públicas y una economía que comenzaba a mostrar señales de desgaste.

Final del Mundial 2014
Final del Mundial 2014 Foto: Wikipedia

Mientras la Selección de Alejandro Sabella avanzaba partido a partido en Brasil, la Argentina cotidiana convivía con inflación alta, controles cambiarios, debates por el dólar, caída de actividad en algunos sectores y una agenda pública dominada por temas económicos. El informe oficial del contexto económico de 2014 señalaba que, en el segundo trimestre de ese año, el PBI no había mostrado crecimiento interanual y que la industria exhibía deterioro, en especial en el sector automotriz.

La inflación también era uno de los grandes temas de conversación. Según la medición oficial difundida por el INDEC, la inflación de 2014 cerró en 23,9%, mientras que otras series publicadas ubicaron el índice anual en torno al 23,7%. [

El mercado laboral y una economía que mostraba señales de alarma

La foto económica de aquel 2014 no se entiende sin el mercado laboral. En el segundo trimestre de ese año, la desocupación fue del 7,5% para el total de 31 aglomerados urbanos, mientras que la subocupación llegó al 9,4%, de acuerdo con datos difundidos por el INDEC.

Ese dato coincidía con un clima de preocupación por suspensiones, pérdida de dinamismo industrial y caída de empleo en sectores sensibles. Sin embargo, en las calles, bares, oficinas y casas, el Mundial funcionaba como un paréntesis emocional. Durante casi un mes, la Argentina discutía precios, salarios y dólar, pero también cábalas, penales, camisetas y la posibilidad de volver a ser campeón del mundo después de 1986.

La vida cotidiana: celulares, televisión y una Argentina antes del streaming masivo

La Argentina de 2014 también era distinta desde lo cultural y tecnológico. Las redes sociales ya tenían peso, pero todavía no dominaban la conversación pública como lo hacen hoy. Twitter era el espacio de la reacción inmediata, Facebook seguía siendo masivo y WhatsApp ya empezaba a ordenar la comunicación diaria, aunque TikTok aún no existía como fenómeno global.

La final contra Alemania se vivió mayoritariamente frente al televisor, en reuniones familiares, bares colmados y pantallas gigantes. No había la misma lógica actual de clips virales instantáneos, análisis minuto a minuto en todas las plataformas y consumo fragmentado. El país se detenía frente a una pantalla común, con una narrativa más televisiva que algorítmica.

Del Maracaná a la final perdida ante España

La derrota ante España en 2026 tiene otro contexto histórico. Argentina llegó como campeona defensora tras la consagración en Qatar 2022, con una generación que ya había logrado romper la sequía más pesada y con Messi transitando una etapa final de su vínculo mundialista. España, por su parte, se impuso 1 a 0 en tiempo extra y conquistó su segundo título mundial, según los reportes del resultado final.

Argentina después de perder contra Alemania
Final del Mundial 2014 Foto: Wikipedia

Por eso, el dolor no es idéntico al de 2014. En Brasil, la herida fue la de una oportunidad perdida antes de la gloria. En 2026, el golpe llega después de haber tocado el cielo en Qatar. Una final perdida nunca se relativiza, pero la historia cambia cuando el equipo ya había cumplido el sueño máximo.

El dato histórico que vuelve más fuerte la comparación

Entre 2014 y 2026 pasaron gobiernos, crisis, cambios económicos, nuevas generaciones, otra forma de consumir fútbol y una consagración mundial que modificó para siempre la relación de los argentinos con Messi y la Selección. El país que lloró en el Maracaná todavía esperaba una revancha que parecía imposible. El país que llora esta nueva final ya sabe lo que es ver a Messi levantar la Copa.

Esa diferencia es clave. La Argentina de 2014 miraba la Copa como una deuda. La Argentina de 2026 la mira como un recuerdo reciente, inolvidable y todavía propio. Por eso, cada derrota pesa, pero no todas pesan igual.

La historia de la Selección Argentina está hecha de coronaciones eternas y heridas que nunca terminan de cerrar. La final perdida en 2014 fue durante años el gran símbolo del “casi”. La derrota por 1 a 0 ante España en 2026, en cambio, queda como el cierre amargo de otro ciclo, uno que tuvo gloria, épica y una nueva caída en el último escalón.

Porque si algo demuestra el fútbol argentino es que ninguna final termina cuando termina el partido. Empieza después, en la memoria, en las comparaciones y en esa pregunta que siempre vuelve: dónde estábamos, cómo éramos y qué país miraba la pantalla cuando la pelota decidió no entrar.