
El nombre francés de las Islas Malvinas es “Îles Malouines”. La expresión puede traducirse aproximadamente como “islas de los habitantes de Saint-Malo”, una histórica ciudad portuaria ubicada en la región de Bretaña, al noroeste de Francia.
Pero ¿cómo terminó el nombre de una ciudad francesa conectado para siempre con las islas? La respuesta se remonta a los aventureros y comerciantes que cruzaron el océano durante el siglo XVIII.
Por qué los franceses las llamaron “Îles Malouines”
Los habitantes y marinos de Saint-Malo son conocidos en francés como Malouins. Durante décadas, navegantes procedentes de ese puerto recorrieron las rutas del Atlántico Sur y aportaron datos sobre las costas, los canales y las condiciones naturales del archipiélago.

Por esa razón, los franceses comenzaron a identificar el territorio como “Îles Malouines”. Con el tiempo, la denominación fue adaptada fonéticamente al español hasta convertirse en la palabra “Malvinas”.
No fue una traducción literal, sino una transformación lingüística provocada por el uso cotidiano y su incorporación a documentos escritos en castellano. Por lo tanto, cada vez que se pronuncia “Malvinas”, también aparece una antigua referencia a los navegantes de Saint-Malo.
Bougainville y el primer asentamiento permanente
Uno de los grandes protagonistas de esta historia fue Louis-Antoine de Bougainville, explorador, militar, navegante y matemático francés. Después de la Guerra de los Siete Años, Francia buscó recuperar presencia marítima y comercial en regiones estratégicas del planeta.
Bougainville organizó una expedición hacia las islas con apoyo de la Corona francesa y capitales privados. Los documentos de los archivos nacionales de Francia registran su campaña en las Îles Malouines entre 1763 y 1766. El 5 de abril de 1764, el navegante realizó un acto de reconocimiento de la soberanía del rey Luis XV.

En la isla Soledad, los expedicionarios fundaron Port Louis, considerado el primer asentamiento permanente del archipiélago. Su ubicación era clave para las rutas marítimas cercanas al estrecho de Magallanes y para la comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico.
La experiencia de aquellos viajeros quedó registrada en el Journal historique d’un voyage fait aux îles Malouïnes en 1763 et 1764, publicado por Antoine-Joseph Pernety en 1769. El texto reunió observaciones sobre el clima, la geografía, la fauna y las dificultades que enfrentaron los colonos.
De “Malouines” a “Malvinas”: la llegada de España
La presencia francesa duró poco tiempo. España protestó por la fundación de Port Louis y reclamó las islas como parte de sus posesiones. Francia terminó aceptando la transferencia del establecimiento, que se concretó en 1767.
Port Louis pasó a llamarse Puerto Soledad y comenzó una administración española encabezada por un gobernador residente que dependía de Buenos Aires. Durante esa etapa se consolidó en los documentos la denominación Malvinas, derivada directamente del término francés Malouines.
La palabra sobrevivió a numerosos cambios políticos. Más tarde fue heredada por las Provincias Unidas del Río de la Plata y quedó definitivamente incorporada al castellano y a la identidad argentina.
Los otros nombres que tuvieron las islas
Antes de que la palabra Malvinas se generalizara, el archipiélago apareció en antiguos mapas con denominaciones como Sansón, San Antón, Ascensión y Sebaldinas.
Esta variedad se explica por la falta de coordenadas precisas y por las enormes dificultades de navegación. Cada expedición podía registrar el territorio con un nombre diferente, especialmente cuando los europeos todavía intentaban determinar la ubicación exacta de las islas.

En 1600, el navegante neerlandés Sebald de Weert avistó parte del archipiélago. Por ese motivo, algunas cartas geográficas comenzaron a utilizar durante un tiempo los términos Sebaldinas o islas de Sebald.
La denominación inglesa Falkland, en cambio, surgió en 1690. El capitán británico John Strong navegó por el canal situado entre las dos islas principales y lo llamó Falkland Sound, en homenaje al vizconde de Falkland. Posteriormente, el nombre se extendió en el mundo anglosajón a todo el archipiélago.
Una palabra francesa convertida en símbolo argentino
La historia presenta una curiosa paradoja: Malvinas, una palabra profundamente ligada a la identidad argentina, tiene su raíz en una antigua expresión francesa.
Nació de los navegantes de Saint-Malo, cruzó el océano bajo la forma Îles Malouines, fue adaptada durante la administración española y terminó convertida en una palabra fundamental para la historia argentina.
En la actualidad, el Reino Unido administra el territorio y la Argentina mantiene su reclamo de soberanía. La Organización de las Naciones Unidas incluye a las islas en la lista de territorios no autónomos y reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países.
Así, detrás del nombre Malvinas se esconde mucho más que una curiosidad lingüística: es la historia de un puerto francés, de expediciones arriesgadas y de una palabra que atravesó más de 250 años hasta convertirse en un símbolo argentino.














