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El primer colectivo argentino habría nacido en la Patagonia: la historia del Ford T que se adelantó diez años a Buenos Aires

Mucho antes de convertirse en uno de los grandes símbolos de Buenos Aires, el colectivo habría circulado por los caminos de la Patagonia. Un Ford T modificado transportaba trabajadores petroleros en Comodoro Rivadavia en 1918, diez años antes del nacimiento oficial del servicio porteño.

El invento que se adelantó 10 años a Buenos Aires
El invento que se adelantó 10 años a Buenos Aires Foto: lm Neuquen
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La historia más conocida sostiene que el colectivo argentino nació el 24 de septiembre de 1928, cuando un grupo de taxistas de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a ofrecer viajes compartidos para competir con tranvías, ómnibus y subterráneos.

Sin embargo, un episodio ocurrido una década antes y a casi 1.800 kilómetros de la Capital Federal podría modificar esa versión. En 1918, dos vecinos de Comodoro Rivadavia habrían transformado un automóvil en un vehículo capaz de trasladar pasajeros entre el centro de la ciudad y los campamentos petroleros.

Un Ford T transformado en transporte colectivo

Los protagonistas fueron Van Herden y Federico Zimmerman, quienes detectaron una necesidad concreta: los trabajadores debían recorrer largas distancias para llegar hasta Astra, un campamento petrolero ubicado a unos 20 kilómetros del centro de Comodoro Rivadavia.

Aunque el ferrocarril conectaba diferentes puntos de la zona, sus servicios no resultaban suficientes para acompañar el rápido crecimiento de la actividad. Frente a ese problema, ambos vecinos decidieron adaptar un Ford Modelo T, uno de los automóviles más populares y resistentes de la época.

El trabajo fue completamente artesanal. Cortaron y alargaron el chasis, incorporaron una estructura cubierta y colocaron asientos enfrentados. El vehículo podía trasladar entre seis y ocho pasajeros, una capacidad considerable para aquellos años.

No había terminales ni paradas identificadas. Los pasajeros esperaban junto al camino y levantaban la mano cuando veían acercarse el automóvil. Para descender, simplemente debían avisarle al conductor.

Un viaje bajo el viento patagónico

Viajar en aquel primitivo colectivo era una verdadera aventura. El vehículo tenía techo, pero permanecía abierto en sus laterales y no contaba con vidrios que protegieran a los pasajeros.

Durante el invierno, los ocupantes quedaban expuestos al frío, la lluvia, la nieve y el barro. En los meses más templados, el intenso viento patagónico se convertía en un compañero inevitable.

El primer colectivo
El colectivo habría nacido en la Patagonia Foto: lm Neuquen

El recorrido atravesaba sectores que actualmente se conocen como Kilómetro 8, Kilómetro 5 y Kilómetro 3. Una parte del trayecto avanzaba junto a las vías del ferrocarril, sobre caminos de tierra que muchas veces eran apenas huellas abiertas en la estepa.

Una falla mecánica podía dejar a todos varados. No existían teléfonos, talleres cercanos ni servicios de asistencia inmediata, por lo que cada traslado implicaba aceptar los riesgos de una región todavía escasamente comunicada.

El petróleo cambió para siempre la región

La aparición de este transporte estuvo directamente relacionada con la expansión petrolera. El 13 de diciembre de 1907, una perforación que buscaba agua encontró petróleo a unos 540 metros de profundidad en Comodoro Rivadavia.

El primer colectivo
Un Ford T transformado en transporte colectivo Foto: lm Neuquen

El descubrimiento atrajo trabajadores, técnicos e inmigrantes, provocando el crecimiento de nuevos campamentos alejados del centro. Astra surgió en 1912 como uno de esos asentamientos vinculados con la explotación de hidrocarburos.

El Ford T adaptado no fue solamente una curiosidad mecánica. Se convirtió en una solución práctica para conectar poblaciones, reducir las distancias y facilitar el traslado diario de quienes trabajaban en los yacimientos.

Buenos Aires y el nacimiento oficial del colectivo

La historia documentada ubica el nacimiento del colectivo argentino en Buenos Aires, en septiembre de 1928. Los taxistas porteños comenzaron a compartir sus automóviles entre varios pasajeros, estableciendo recorridos y cobrando una tarifa individual.

Algunos de los primeros servicios conectaron Plaza de Mayo, Plaza Flores y Primera Junta. Inicialmente fueron conocidos como “taxi-colectivos” y tenían capacidad para alrededor de cinco personas.

El primer colectivo
Un Ford T modificado transportaba trabajadores petroleros en Comodoro Rivadavia en 1918 Foto: lm Neuquen

La propuesta se multiplicó rápidamente y terminó dando origen a líneas regulares. En 1932, la Municipalidad de Buenos Aires reglamentó el sistema, numeró los servicios y estableció condiciones para los vehículos.

A diferencia de la experiencia porteña, el antecedente patagónico fue informal y dejó pocos documentos. No se conoce con exactitud cuánto costaba el pasaje, cuál era su frecuencia o durante cuánto tiempo funcionó. Por ese motivo, Buenos Aires conserva el reconocimiento oficial.

La pregunta que desafía la historia

El caso de Comodoro Rivadavia podría considerarse una invención paralela: dos lugares diferentes encontraron una solución similar frente a problemas distintos.

En la Patagonia, la necesidad era transportar trabajadores entre campamentos petroleros. En Buenos Aires, los taxistas buscaban recuperar pasajeros y competir con otros medios de transporte.

Aquel Ford T patagónico no tenía número de línea, boleto impreso ni paradas señalizadas. Sin embargo, ya transportaba pasajeros por un recorrido establecido en 1918.

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