
Virrey del Pino celebra este 6 de septiembre sus 71 años como localidad y vuelve a poner en primer plano una identidad construida entre caminos rurales, industrias, escuelas y numerosos barrios. Con una superficie cercana a los 117 kilómetros cuadrados, es la localidad más extensa del partido de La Matanza.
Su territorio se despliega a ambos lados de la Ruta Nacional 3, aproximadamente entre los kilómetros 34 y 48. Sin embargo, la historia de esta zona comenzó mucho antes de su reconocimiento oficial y conserva capítulos fundamentales del pasado bonaerense.
Los primeros habitantes de Virrey del Pino
Antes de la llegada de los europeos, el actual territorio de La Matanza ya era recorrido por comunidades originarias dedicadas a la caza, la pesca y la recolección.

Con el avance de la colonización, las tierras comenzaron a dividirse en las denominadas “suertes de estancia”. Estos extensos establecimientos rurales fueron determinantes para el poblamiento de la campaña bonaerense y para el desarrollo de las primeras actividades agrícolas y ganaderas.
Uno de esos campos se convertiría con el tiempo en la histórica Estancia El Pino, un lugar que todavía conserva una parte esencial de la memoria de la localidad.
Por qué se llama Virrey del Pino
El nombre se encuentra relacionado con la antigua estancia de la zona. En 1805, Mercedes Saraza adquirió la propiedad junto con José María del Pino, hijo del virrey Joaquín del Pino.
Desde entonces, el establecimiento comenzó a ser conocido como Estancia del Pino. Con el paso de los años, el uso popular habría incorporado la palabra “Virrey”, hasta conformar la denominación que identifica actualmente a la localidad.
Joaquín del Pino fue el octavo virrey del Río de la Plata y ejerció ese cargo entre 1801 y 1804. También fue ingeniero militar y ocupó diferentes funciones dentro de la administración colonial española.
La estancia que quedó en manos de Juan Manuel de Rosas
La Estancia El Pino adquirió una importancia todavía mayor en 1822, cuando fue comprada por una sociedad integrada por Juan Manuel de Rosas, Juan Nepomuceno Terrero y Manuel Dorrego.

Después de la disolución de aquella compañía, Rosas quedó como único propietario y convirtió el establecimiento en un destacado centro productivo. Allí se impulsó el mejoramiento del ganado y se plantaron acacias, nogales, olivos, árboles frutales y una extensa avenida de ombúes.
El casco fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1942. Años más tarde, la Municipalidad de La Matanza compró el predio y, en 1972, abrió allí el Museo Histórico Municipal Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.
De paisaje rural a potencia industrial
Durante buena parte de su historia, Virrey del Pino estuvo asociado a la producción rural. Esa fisonomía comenzó a cambiar con fuerza a mediados del siglo XX, cuando la expansión industrial y el crecimiento demográfico transformaron el sur de La Matanza.
Uno de los hitos centrales ocurrió en 1951, con la instalación del complejo fabril de Mercedes-Benz. El establecimiento de Virrey del Pino fue la primera planta industrial de la compañía ubicada fuera de Alemania y quedó profundamente vinculado con la identidad laboral de la localidad. Con el tiempo fue denominado Centro Industrial Juan Manuel Fangio, en homenaje al quíntuple campeón mundial de Fórmula 1 y presidente honorario de Mercedes-Benz Argentina.

La llegada de la industria promovió puestos de trabajo, nuevos barrios y una mayor circulación sobre la Ruta Nacional 3. La localidad comenzó así a combinar dos perfiles que todavía la distinguen: el de una zona con amplias superficies rurales y el de un importante corredor urbano e industrial.
Ese crecimiento también planteó fuertes desafíos relacionados con el transporte, la educación y el acceso a los servicios. La apertura de escuelas continúa siendo una de las demandas históricas de numerosos barrios. En 2022, por ejemplo, la inauguración de tres instituciones educativas en El Tizón permitió que muchos estudiantes dejaran de trasladarse hasta otros sectores para asistir a clases.
Una localidad unida por la Ruta 3 y la identidad de sus barrios
Virrey del Pino no posee un único centro que concentre toda su actividad. Su identidad está conformada por barrios y comunidades distribuidas a lo largo de una superficie enorme. Puente Ezcurra, Oro Verde, El Sol, San Pedro, La Foresta, Esperanza, Parque Sarmiento, El Tizón y Mercedes Benz son apenas algunos de los nombres que integran su mapa cotidiano.

La Ruta Nacional 3 actúa como su columna vertebral. Por allí circulan trabajadores, estudiantes, comerciantes y familias que recorren diariamente varios kilómetros para conectar los distintos barrios con González Catán, San Justo y la Ciudad de Buenos Aires.
Esa extensión territorial también explica el fuerte sentido de pertenencia barrial. Investigadores dedicados a reconstruir la historia local destacan que la identidad virreypinense posee características propias y que las experiencias de cada barrio resultan indispensables para explicar la evolución de la localidad.




















