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Respetado por San Martín y detestado por Sarmiento: el prócer argentino que no tiene feriado ni calles con su nombre en CABA

Juan Manuel de Rosas fue gobernador de Buenos Aires, enfrentó a las principales potencias europeas y recibió el sable de José de San Martín. Sin embargo, su figura continúa prácticamente ausente del calendario nacional y del mapa porteño.

El prócer sin feriados
El prócer sin feriados Foto: Museo Histórico Nacional
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Pocos protagonistas de la historia argentina generan tantas discusiones como Juan Manuel de Rosas. Para sus defensores, fue quien sostuvo la soberanía nacional frente a Francia y Gran Bretaña. Para sus detractores, encabezó un régimen autoritario, persiguió adversarios y concentró un poder extraordinario.

Nacido el 30 de marzo de 1793, Rosas perteneció a una poderosa familia de propietarios rurales. Su conocimiento de la campaña bonaerense y su capacidad para construir alianzas lo convirtieron en una figura central durante las guerras entre unitarios y federales.

Su ascenso político se aceleró luego del fusilamiento del gobernador Manuel Dorrego, ordenado por Juan Lavalle en 1828. Un año más tarde, la Legislatura bonaerense lo nombró gobernador y le concedió el título de “Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires”.

En 1835 regresó al poder con la denominada suma del poder público. Desde entonces, gobernó Buenos Aires y manejó las relaciones exteriores de la Confederación Argentina hasta su caída en 1852.

Admirado por San Martín: por qué el Libertador valoraba la figura de Juan Manuel de Rosas

La admiración de José de San Martín por Rosas estuvo relacionada principalmente con su posición frente a las intervenciones extranjeras.

Mientras el Libertador vivía en Europa, Rosas enfrentaba las presiones de Francia y Gran Bretaña, que buscaban navegar libremente los ríos interiores y ampliar su influencia comercial en el Río de la Plata.

Juan Manuel de Rosas
Juan Manuel de Rosas

El episodio más recordado ocurrió el 20 de noviembre de 1845, durante la batalla de la Vuelta de Obligado. Las fuerzas comandadas por Lucio Norberto Mansilla colocaron embarcaciones y cadenas sobre el río Paraná para intentar detener a la flota anglo-francesa.

Aunque los barcos extranjeros lograron atravesar la defensa, la resistencia adquirió un enorme valor político. San Martín interpretó la actitud del gobierno rosista como una defensa del honor y la soberanía de la Confederación Argentina.

La prueba más contundente quedó escrita en su testamento de 1844. Allí, el Libertador ordenó que su histórico sable corvo fuera entregado a Rosas como reconocimiento por la firmeza con la que había enfrentado las pretensiones extranjeras.

No se trataba de cualquier objeto: era el sable que había acompañado a San Martín durante las campañas por la independencia sudamericana. Para los defensores del Restaurador, aquel legado representa uno de los reconocimientos más importantes que recibió Rosas.

El rechazo de Sarmiento: las razones detrás del enfrentamiento histórico

En la posición opuesta se encontraba Domingo Faustino Sarmiento. El sanjuanino consideraba que Rosas representaba la concentración del poder, la violencia política y el predominio de los caudillos rurales.

Su rechazo quedó plasmado en “Facundo o civilización y barbarie”, publicado en 1845 durante su exilio en Chile. Aunque el protagonista del libro era Facundo Quiroga, el principal adversario político señalado por Sarmiento era Rosas.

Juan Manuel de Rosas vestido de estanciero
Juan Manuel de Rosas vestido de estanciero

En aquella obra desarrolló una de las divisiones más influyentes del pensamiento argentino: civilización contra barbarie. La primera estaba asociada con las ciudades, la educación, las instituciones y el progreso europeo. La segunda aparecía vinculada con la campaña, las montoneras y el poder personalista de los caudillos.

Además, el gobierno rosista fue cuestionado por la censura, la persecución de opositores, el culto público a la Federación y la actuación de la Mazorca, una organización relacionada con episodios de violencia política.

Después de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros, ocurrida el 3 de febrero de 1852, la corriente liberal adquirió una enorme influencia. Figuras como Sarmiento y Bartolomé Mitre ocuparon lugares centrales en la construcción del relato histórico nacional.

Ni feriado ni calles con su nombre en CABA: por qué este prócer no recibió estos reconocimientos

La ausencia de un feriado dedicado exclusivamente a Rosas responde, en gran medida, a esa memoria conflictiva. El calendario argentino incluye el Día de la Soberanía Nacional, celebrado cada 20 de noviembre, pero la fecha recuerda la batalla de la Vuelta de Obligado y no constituye formalmente un homenaje personal al antiguo gobernador.

En la Ciudad de Buenos Aires tampoco existe actualmente una calle llamada Juan Manuel de Rosas. Sin embargo, hay un dato poco conocido: la actual avenida Monroe llevó su nombre durante aproximadamente dos años en la década de 1970.

En 1976, la arteria recuperó su denominación anterior. De esta manera, el nombre del Restaurador volvió a desaparecer del mapa porteño.

Esto no significa que no tenga ningún reconocimiento en la Capital. En Palermo se encuentra un monumento ecuestre a Juan Manuel de Rosas, inaugurado en 1999. También existe la estación Juan Manuel de Rosas, cabecera de la línea B del subte, aunque su nombre está relacionado con la avenida homónima ubicada en territorio bonaerense.

A casi dos siglos de su llegada al poder, Rosas continúa sin encajar completamente en la categoría de héroe o villano. Defendió la soberanía frente a potencias extranjeras y recibió el sable de San Martín, pero también gobernó con facultades extraordinarias y fue acusado de perseguir a sus opositores.

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