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En los años 80, Argentina trajo ranas toro para producir carne: el negocio fracasó y hoy amenazan los ecosistemas nativos

La especie llegó desde Estados Unidos para abastecer criaderos comerciales. El proyecto no funcionó, muchos ejemplares terminaron en la naturaleza y comenzaron a multiplicarse en distintas provincias.

En los años 80, Argentina trajo ranas toro para producir carne
En los años 80, Argentina trajo ranas toro para producir carne Foto: Argentina.gob.ar.
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Durante la década de 1980, Argentina impulsó una actividad que parecía novedosa y rentable: la cría de ranas toro para consumo humano. Estos grandes anfibios fueron importados desde América del Norte con la expectativa de producir carne para restaurantes y mercados especializados.

La iniciativa, sin embargo, no tuvo el éxito esperado. La demanda fue limitada, los costos de mantenimiento resultaron elevados y numerosos criaderos cerraron. Algunos animales escaparon y otros fueron liberados, lo que permitió que comenzaran a reproducirse fuera de los establecimientos.

Así, un negocio pensado para generar ingresos terminó provocando un problema ambiental que continúa más de cuatro décadas después.

La rana toro, cuyo nombre científico es Lithobates catesbeianus, es originaria de la costa este de Estados Unidos. Su introducción en Argentina fue intencional y respondió al entusiasmo que despertaba la ranicultura como una posible alternativa productiva.

El negocio que prometía conquistar los restaurantes

Las ancas de rana eran consideradas un alimento exótico y existía la expectativa de abastecer el mercado interno e incluso avanzar hacia la exportación.

Para desarrollar la actividad se construyeron criaderos con piletones, sistemas de alimentación y sectores destinados a la reproducción. Con el paso del tiempo, las autoridades detectaron 71 establecimientos distribuidos en 12 provincias, aunque la mayoría quedó inactiva y muchos funcionaron sin registros oficiales completos.

Ranas toro
El proyecto no funcionó, muchos ejemplares terminaron en la naturaleza para multiplicarse Foto: EFE Verde

El problema fue que la producción nunca alcanzó la rentabilidad imaginada. Los animales necesitaban instalaciones adecuadas, controles sanitarios, alimento y condiciones ambientales específicas. Al mismo tiempo, el número de consumidores era demasiado reducido para sostener la actividad.

Cuando numerosos emprendimientos cerraron, algunos ejemplares fueron abandonados o liberados. Otros escaparon debido a fallas en las instalaciones. Las ranas encontraron lagunas, canales, estanques y arroyos donde podían alimentarse y reproducirse.

Por qué la rana toro logró expandirse en Argentina

La rana toro posee características que favorecen su supervivencia. Puede alcanzar un tamaño considerable, tolera temperaturas bajas y tiene una enorme capacidad reproductiva. También logra vivir tanto en ambientes naturales como en cuerpos de agua modificados por el ser humano.

Su alimentación es uno de los aspectos más preocupantes. Puede consumir insectos, peces, reptiles, otros anfibios, pequeños mamíferos e incluso pichones de aves.

Ranas toro
Durante la década de 1980, Argentina impulsó una actividad que parecía novedosa y rentable Foto: EFE Verde

Entre sus presas se encuentran especies autóctonas como la rana criolla. Su presencia no solo reduce poblaciones de animales nativos, sino que también genera competencia por alimento, refugio y espacios de reproducción.

Los ecosistemas argentinos evolucionaron sin un anfibio de semejante tamaño y voracidad. Por esa razón, muchas especies locales no tienen mecanismos suficientes para defenderse de este nuevo depredador.

Una amenaza que va más allá de su apetito

La rana toro también puede transportar el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, relacionado con una enfermedad conocida como quitridiomicosis.

Este patógeno puede resultar mortal para diferentes anfibios nativos. La rana toro, en cambio, tiene la capacidad de trasladarlo y dispersarlo sin padecer necesariamente las mismas consecuencias. De esta manera, puede funcionar como un reservorio que facilita el avance de la enfermedad.

Ranas toro
La especie llegó desde Estados Unidos para abastecer criaderos comerciales Foto: Wikipedia

La disminución de anfibios afecta a todo el ambiente. Las ranas ayudan a controlar insectos, forman parte de la alimentación de aves, peces y reptiles, y funcionan como indicadores de la calidad del agua.

Por lo tanto, su desplazamiento no representa únicamente la pérdida de determinadas especies. También puede provocar alteraciones profundas en las cadenas alimentarias de lagunas, arroyos y humedales.

La medida que tomó Argentina cuatro décadas después

En agosto de 2020, el Ministerio de Ambiente declaró a la rana toro “dañina y perjudicial” para la conservación de la biodiversidad nativa.

La normativa prohibió el tránsito entre jurisdicciones, la importación, la exportación y el comercio federal de animales vivos. La restricción alcanzó a ejemplares adultos, juveniles, larvas y huevos.

Además, se desarrollaron lineamientos para identificar los focos de invasión y evaluar posibles medidas de control. No obstante, eliminar poblaciones establecidas resulta muy complejo porque los huevos y renacuajos son difíciles de detectar, mientras que los adultos pueden desplazarse entre distintos ambientes acuáticos.

De alimento prometedor a invasora difícil de controlar

La historia de la rana toro muestra cómo una decisión productiva puede generar consecuencias inesperadas. El animal fue introducido para crear una industria alimentaria, pero terminó convirtiéndose en una amenaza para la fauna argentina.

Más de cuarenta años después, los ejemplares que alguna vez permanecieron dentro de criaderos ocupan ambientes naturales y desafían a especialistas y autoridades.

El negocio duró pocos años, pero su impacto ambiental podría extenderse durante generaciones.

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