Tensión en Estados Unidos: impulsan la 25° Enmienda para destituir a Trump tras sus amenazas contra Irán y el Papa
El Congreso de Estados Unidos debate la posible incapacidad de Donald Trump luego de que el mandatario amenazara con destruir la civilización iraní. Con el apoyo de algunos sectores republicanos y ante una opinión pública dividida, los demócratas buscan activar la 25° Enmienda, un recurso constitucional jamás utilizado para remover a un presidente en funciones.
La tensión política en Estados Unidos alcanzó un nuevo máximo. Legisladores demócratas, encabezados por el congresista Jamie Raskin, presionan para activar la 25° Enmienda de la Constitución y remover a Donald Trump de la presidencia. El detonante fue su reciente ultimátum contra Irán, donde advirtió que “moriría toda una civilización” si el régimen no acataba sus órdenes, una declaración que críticos y organismos internacionales tildan de potencial crimen de guerra.
El mundo está pendiente de lo que ocurre con el conflicto en Medio Oriente, que comenzó el pasado 28 de febrero con la intervención de Estados Unidos e Israel sobre Irán. En este marco, legisladores impulsan la 25° Enmienda de la Constitución con el objetivo de destituirlo no solo por las recientes amenazas a Teherán: a este escenario, se suma la polémica gestión de los archivos de Jeffrey Epstein y una serie de ataques públicos contra el Papa León XIV, factores que pusieron en duda su aptitud para el cargo.
¿Qué es la 25° Enmienda y por qué se invoca ahora?
Ratificada en 1967 tras el asesinato de John F. Kennedy, la enmienda regula la sucesión y la incapacidad presidencial. Mientras que las primeras secciones se usaron por motivos de salud -como las colonoscopias de Bush o Biden-, los demócratas apuntan ahora a la Sección 4, que permite la destitución si el mandatario es “incapaz de desempeñar los poderes y deberes de su cargo”.
Esta sección requiere que el vicepresidente y la mayoría del Gabinete declaren al líder incapacitado. “Estamos al borde de un precipicio peligroso, y ahora es una cuestión de seguridad nacional que el Congreso cumpla con sus responsabilidades en virtud de la 25.ª Enmienda para proteger al pueblo estadounidense”, sentenció Jamie Raskin el pasado 14 de abril.
La iniciativa no es exclusivamente demócrata: figuras de la derecha, como la excongresista republicana Marjorie Taylor Greene, se sumaron a las críticas tras las amenazas bélicas de Trump. “No podemos acabar con toda una civilización. Esto es malvado y una locura”, publicó en sus redes sociales.
El malestar también se reflejó en la opinión pública. Según una encuesta de Reuters/Ipsos de finales de febrero de 2026, apenas el 45% de los estadounidenses considera que el presidente está “en plenas facultades mentales y es capaz de afrontar los retos”.

Dado que Trump ya sobrevivió a dos procesos de destituciones en su primer mandato y que los republicanos controlan actualmente ambas cámaras, el juicio político parece bloqueado. Sin embargo, la 25° Enmienda presenta un desafío jurídico mayor: si el Gabinete lo declara incapaz, el presidente puede presentar una “declaración escrita en sentido contrario”. En ese caso, se requerirían dos tercios de los votos en el Congreso para destituirlo, una cifra hoy inalcanzable.
John Bolton, exasesor de seguridad nacional de Trump, se mostró escéptico sobre la medida. “No creo que se vaya a invocar, independientemente de si se debe hacer o no. Soy abogado, no psiquiatra, así que no puedo opinar sobre eso. Pero su problema no es necesariamente mental: es que no entiende ni le importa mucho el mundo que le rodea. Se centra en lo que beneficia a Donald Trump, y eso lo condiciona todo, desde Irán hasta cómo trata a la OTAN y a los aliados de Estados Unidos”, dijo.











