
El papa León XIV pidió este viernes que los migrantes sean acogidos con dignidad, pero también que se integren a las comunidades que los reciben aprendiendo el idioma, respetando las leyes y participando activamente en la vida social.
El mensaje fue pronunciado durante un encuentro con organizaciones que trabajan por la inclusión de la población migrante en la plaza del Cristo de La Laguna, en la isla española de Tenerife, en el cierre de su visita a España.
Ante representantes de asociaciones vinculadas a la asistencia e integración de migrantes, el pontífice aseguró que la acogida y la integración deben ir de la mano. “La acogida abre la puerta, pero la integración ayuda a cruzar el umbral”, afirmó.
León XIV remarcó que integrar no significa que quienes llegan deban renunciar a su historia o identidad, pero tampoco implica crear comunidades aisladas que convivan sin relacionarse con el resto de la sociedad.
Por eso, se dirigió directamente a los migrantes y les pidió “abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida común y ofrecer con gratitud sus dones”.
Según explicó, toda sociedad tiene responsabilidades hacia quienes llegan, pero quienes son recibidos también deben asumir un compromiso con la comunidad que los acoge.
El Papa destacó además el aporte de miles de migrantes que ya forman parte de la vida cotidiana en España, especialmente aquellos provenientes de Latinoamérica, Filipinas y otras regiones del mundo. En ese sentido, sostuvo que su trabajo, su fe y sus talentos enriquecen a la sociedad que los recibe.
Durante su discurso también pidió a las parroquias y comunidades católicas que no reduzcan la integración a una simple tarea social. “Quien llega necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección”, señaló.
León XIV advirtió además sobre el drama que viven muchas personas migrantes incluso después de llegar a destino, cuando enfrentan la soledad, la falta de empleo o la explotación. A esa situación la definió como un “naufragio silencioso”.

En el tramo más contundente de su intervención, lanzó una dura condena contra las redes de tráfico de personas y quienes se aprovechan de la desesperación de los migrantes.
“¡Deténganse. Conviértanse!”, exhortó el pontífice a quienes organizan rutas clandestinas, explotan trabajadores, retienen documentos o lucran con la vulnerabilidad ajena. Y agregó una advertencia contundente: “Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada y cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina”.
El papa León XIV les pidió a los jóvenes en Madrid que sean “la chispa de una humanidad nueva”
El papa León XIV les pidió el pasado sábado a los jóvenes que sean la chispa de la humanidad nueva ante “el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira”, durante la vigilia en la Plaza de Lima de Madrid, en el acto de cierre de su primer día de visita a España.
“La misión que les confío es precisamente esta: que sean humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables”, les dijo tras invitarlos a buscar la verdad que permanece frente a las “mentiras” que se encuentran en las redes y a “dar una nueva dirección a la sociedad”.

A los jóvenes también les pidió que sean “personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día” y agregó: “Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo”.
El pontífice los instó también a que sean “misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad”, y exclamó: “Vosotros podéis cambiar la Historia, hacedlo con el amor”.













