La guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este miércoles con nuevas amenazas del presidente Donald Trump y una intensificación de los bombardeos cruzados en la región del Golfo Pérsico. En medio de la crisis, el mandatario estadounidense advirtió que responderá con ataques contra infraestructura iraní cada vez que Teherán ataque embarcaciones en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo.
A través de su red Truth Social, Trump lanzó una dura advertencia contra la República Islámica: “Cada vez que Irán ataque a un navío en el estrecho de Ormuz, sea con misiles, drones o cualquier otro tipo de arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica”, escribió el mandatario.
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Además, dejó en claro que no considera terminado el conflicto, pese a las crecientes presiones políticas internas para poner fin a una guerra que, según cifras del Pentágono, ya le costó a Estados Unidos más de 37.500 millones de dólares.
El estrecho de Ormuz vuelve a ser el centro de la crisis
La reanudación de las hostilidades incrementó la preocupación internacional por el abastecimiento de petróleo y gas. El estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del comercio energético global y cualquier interrupción del tránsito marítimo impacta de manera inmediata sobre los mercados.
Al mismo tiempo, los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, mantienen la amenaza de bloquear los puertos de Arabia Saudita y dificultar el paso de buques por el estrecho de Bab el Mandeb, otra vía estratégica para el comercio internacional que conecta con el Canal de Suez.
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Como consecuencia de este escenario, el precio del petróleo volvió a dispararse. El barril de Brent, referencia internacional, superó nuevamente los 95 dólares, reflejando el temor de los inversores a una interrupción prolongada del suministro mundial de crudo.
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¿Hay posibilidades de una negociación entre Estados Unidos e Irán?
Pese al endurecimiento del discurso de Trump, la administración estadounidense insiste en que la vía diplomática sigue abierta.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó durante una reunión de ministros del sudeste asiático en Manila que Washington continúa dispuesto a alcanzar un acuerdo con Teherán.
“Seguimos abiertos a resolver esta situación mediante negociaciones, pero por ahora no parecen interesados”, sostuvo el funcionario.
Desde Irán también reconocieron que existen contactos indirectos. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ismail Bagaei, confirmó que continúan los intercambios diplomáticos con Estados Unidos mediante países mediadores, aunque por el momento no existen señales concretas de un acercamiento definitivo.
Los ataques continúan mientras crece la presión política sobre Trump
Mientras las conversaciones permanecen estancadas, los enfrentamientos militares no se detienen.
Durante la undécima noche consecutiva de operaciones, fuerzas estadounidenses bombardearon objetivos militares iraníes con el argumento de reducir la capacidad de Teherán para amenazar la navegación comercial en Ormuz.
Además, Trump anticipó que uno de los próximos blancos podría ser un complejo subterráneo cercano a Natanz, en la zona de Kuhe Kolang-e Gaz La, donde agencias de inteligencia occidentales sospechan que Irán desarrolla una instalación nuclear no declarada.
Desde Teherán rechazaron esas acusaciones y advirtieron que un ataque contra ese sitio representaría “una expansión de la guerra”. Paralelamente, Irán intensificó sus operaciones contra intereses estadounidenses en la región. Kuwait informó la intercepción de drones iraníes, Jordania aseguró haber derribado misiles y vehículos aéreos no tripulados, mientras que también se activaron alarmas antiaéreas en Baréin.
Con el conflicto acercándose a los cinco meses y las elecciones legislativas estadounidenses cada vez más cerca (en noviembre de este año), la presión sobre Trump aumenta. Sin embargo, la continuidad de los ataques y la falta de avances diplomáticos mantienen abierta la posibilidad de una nueva escalada militar en Medio Oriente, con consecuencias directas sobre la estabilidad regional y el mercado energético global.















