
La historia de Le Blé fue durante años sinónimo de crecimiento y éxito dentro del negocio gastronómico argentino. Fundada en 2008 por Pablo “Paul” Petrelli y su esposa, la belga Donatienne Fievet, la cadena logró consolidarse con un modelo inspirado en las tradicionales boulangeries europeas y una estrategia de expansión basada en locales propios y franquicias.
Sin embargo, el panorama actual es muy diferente. La sociedad Be Larch S.A., vinculada a la operación de la marca y presidida por Petrelli, enfrenta un delicado escenario financiero marcado por importantes deudas, cheques rechazados y reclamos judiciales de proveedores.
Cheques rechazados y una deuda superior a los $500 millones
De acuerdo con registros comerciales y bancarios, Be Larch S.A. acumula 175 cheques rechazados por más de $205 millones, la mayoría emitidos entre abril y junio de este año.
A ese escenario se suma una deuda financiera cercana a los $517,6 millones, según los datos correspondientes al cierre de mayo de la Central de Deudores del Banco Central.
El perfil crediticio de la compañía también muestra un deterioro significativo. Si bien parte de las obligaciones permanecen calificadas en Situación 1, correspondiente al menor nivel de riesgo, otras registran atrasos que las ubican en Situación 2, 3 e incluso 4.
La mayor exposición corresponde al Banco Galicia, donde la empresa mantiene obligaciones por aproximadamente $192,6 millones con una mora superior a los 120 días. También registra compromisos con Banco Nación, Banco Macro, Banco Ciudad, American Express, Garantizar SGR y Móvil SGR.
Dos pedidos de quiebra contra la empresa
La compleja situación financiera derivó además en la presentación de dos pedidos de quiebra impulsados por acreedores.
Uno de los expedientes fue iniciado por Posta Express S.R.L., luego del rechazo de un cheque electrónico sin fondos. Según la demanda, la deuda supera los $1,19 millones entre capital, intereses y gastos, mientras que la firma sostiene que las intimaciones de pago no obtuvieron respuesta.
El segundo reclamo corresponde a Molino Chacabuco, proveedor de harina e insumos para panificación. La empresa reclama el cobro de tres cheques electrónicos rechazados por un capital superior a $11,4 millones, cifra que, con intereses e IVA, asciende a casi $11,8 millones.
De una expansión récord a una red más reducida
El presente contrasta con el crecimiento que Le Blé experimentó durante más de una década.
La primera sucursal abrió sus puertas en septiembre de 2008 en el barrio porteño de Colegiales, en plena crisis financiera internacional provocada por la caída de Lehman Brothers. Con una inversión inicial cercana a US$150.000, la apuesta fue instalar cafeterías de inspiración francesa fuera de los polos gastronómicos tradicionales.
El modelo tuvo una rápida aceptación. La empresa desarrolló un centro de producción propio, incorporó franquicias y expandió su presencia hasta alcanzar 22 locales en 2018.
Años más tarde, Petrelli aseguraba que la cadena operaba 39 sucursales, analizaba desembarcar en Madrid y proyectaba nuevas aperturas en Buenos Aires y el conurbano.
Sin embargo, esa expansión internacional nunca llegó a concretarse. Actualmente, la red se redujo a alrededor de 25 locales entre propios y franquiciados, tras el cierre de sucursales y la salida de varias franquicias durante los últimos meses.
Un contexto difícil para toda la gastronomía
La crisis de Le Blé también se produce en un escenario complejo para el sector gastronómico.
Empresarios del rubro señalan que bares, cafeterías y restaurantes registran una caída sostenida en la cantidad de clientes y en el ticket promedio. En paralelo, las panaderías enfrentan fuertes bajas en las ventas, especialmente en productos de mayor valor agregado, mientras el incremento de alquileres, tarifas, salarios e insumos continúa reduciendo los márgenes de rentabilidad.



















