
Cuando este martes cierren los colegios electorales en Estados Unidos, los estadounidenses conocerán si el país se pinta de rojo republicano o azul demócrata antes de que las autoridades hayan terminado de contar los votos.
La jornada será decisiva para Donald Trump, que se juega la mayoría republicana en el Congreso ante unos sondeos que apuntan a una clara victoria de la oposición demócrata.
Cincuenta sistemas
Cada uno de los 50 estados y el Distrito de Columbia organiza sus propias elecciones, sin una autoridad federal que centralice las papeletas y anuncie los resultados.
Además, cada estado, condado y municipio aplica sus propias reglas sobre el voto, la identificación de los electores, el sufragio por correo y el escrutinio.
Esta fragmentación explica por qué el recuento oficial puede prolongarse días o incluso semanas, como ocurrió en las presidenciales de 2020, cuando varios estados clave tardaron días en completar el conteo por el elevado volumen de votos por correo durante la pandemia de coronavirus.
Del papel a la pantalla
Una vez cerrados los colegios electorales, las papeletas se verifican y escanean o cuentan a mano. Después, los resultados se trasladan a los centros electorales de cada condado, que los publican a medida que avanza el escrutinio.
La agencia Associated Press y las grandes cadenas de televisión —ABC, CBS, CNN, NBC y Fox News— cuentan con sus propias “mesas de decisión”, equipos que proyectan a los ganadores de cada contienda antes de que concluya el recuento.
Para ello, cruzan los resultados provisionales de cada condado con otras variables, como las encuestas a boca de urna, las tendencias históricas y la procedencia de los votos pendientes de contar.
¿Qué esperar esta noche?
En los territorios con tendencias claras, las proyecciones se conocen prácticamente al cierre de los colegios electorales.

En cambio, en los estados más reñidos, como los del Senado en Georgia, Míchigan, Carolina del Norte, Ohio, Texas, Maine o Alaska, el mapa podría permanecer incompleto durante horas o incluso días.
Las proyecciones no tienen validez oficial ni certifican los resultados, una tarea que corresponde a las autoridades electorales, pero permiten anticipar una imagen de cómo cambia el poder político del país.











