
Un equipo de investigadores del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” de San Pedro realizó un descubrimiento considerado histórico para la paleontología sudamericana. Durante los trabajos de excavación en el yacimiento Campo Spósito, ubicado al norte de la provincia de Buenos Aires, los especialistas encontraron un hueso atribuido a un ejemplar de Lestodon armatus o perezoso gigante encontrado en territorio argentino.
La pieza fósil, con una antigüedad estimada de 200.000 años, se encontraba asociada a otros restos del esqueleto del animal, lo que permitió identificar con precisión la especie. Este hallazgo representa uno de los más importantes de la Argentina, ya que registra la preservación de una pieza fósil pese a la tendencia de desintegrarse tras la muerte del animal.
Según explicaron los investigadores del CONICET, el descubrimiento abre nuevas posibilidades para estudiar aspectos poco conocidos de la anatomía, la alimentación y la evolución de los perezosos gigantes que habitaron Sudamérica durante el Pleistoceno.

El fósil recuperado corresponde al aparato hioideo, una estructura compuesta por pequeños huesos ubicados en la región del cuello y articulados con el cráneo. Su función principal es sostener la lengua y facilitar procesos fundamentales como la alimentación, la deglución e incluso ciertas formas de vocalización.
La pieza hallada mide aproximadamente 16 centímetros de largo y presenta un estado de conservación excepcional. De acuerdo con los especialistas, este tipo de registros son extremadamente escasos debido a que los huesos hioides suelen destruirse rápidamente después de la muerte de los animales, lo que dificulta enormemente su preservación durante miles de años. Esta pieza, además, permite comprender mejor el funcionamiento de las estructuras anatómicas claves para el movimiento de este mamífero extinto.
Aunque anteriormente se habían encontrado huesos hioides pertenecientes a otros perezosos gigantes, como el megaterio y el glosoterio, nunca se había recuperado una pieza de estas características correspondiente a un ejemplar de Lestodon armatus en Argentina.
Hasta el momento, el único antecedente conocido había sido hallado en Uruguay y pertenecía a un individuo juvenil mucho más reciente. El ejemplar hallado en Buenos Aires es considerablemente más antiguo, ya que la data de antigüedad es cercana a los 200.000 años. Los investigadores destacaron que este nuevo registro permitirá establecer comparaciones anatómicas con otros perezosos gigantes y reconstruir aspectos de su biología que hasta el momento permanecían poco documentados.
La excavación estuvo a cargo de especialistas del Museo Paleontológico de San Pedro, integrantes del Grupo Conservacionista de Fósiles, investigadores del Conicet y científicos de diversas universidades nacionales.
Además del aparato hioideo, los expertos recuperaron otros restos asociados al mismo individuo, entre ellos pelvis, tibias, húmeros, molares y arcos cigomáticos. La presencia conjunta de estas piezas fue fundamental para confirmar que el fósil pertenecía a un ejemplar adulto de Lestodon armatus.
Cómo era el Lestodon armatus, uno de los gigantes del Pleistoceno
El Lestodon armatus fue uno de los mamíferos herbívoros más grandes que habitaron Sudamérica durante el Pleistoceno. Este enorme perezoso terrestre podía alcanzar aproximadamente cuatro metros de longitud y superar las cuatro toneladas de peso.
Su tamaño rivalizaba con el de otros gigantes prehistóricos de la región, como el megaterio. Entre sus características más distintivas se encontraban sus grandes dientes caniniformes, similares a colmillos, que probablemente utilizaba tanto para defenderse como para procesar vegetación resistente.
Diversas investigaciones sugieren que esta especie estaba estrechamente vinculada a ambientes húmedos, cercanos a ríos, lagunas y zonas pantanosas, donde encontraba abundante alimento vegetal.

Un descubrimiento que permitirá nuevas investigaciones
La excelente conservación del aparato hioideo y su asociación con otros elementos del esqueleto permitirán desarrollar estudios anatómicos más detallados sobre los perezosos gigantes sudamericanos.
Los científicos consideran que esta pieza aportará información inédita sobre la musculatura de la lengua, los mecanismos de alimentación y las adaptaciones evolutivas que desarrollaron estos enormes mamíferos a lo largo del tiempo.
Además, el fósil servirá como referencia para futuras investigaciones en toda la región y contribuirá a comprender mejor la diversidad biológica que existió en Sudamérica durante el Pleistoceno.
El análisis morfológico del fósil contó con la participación de reconocidos paleontólogos e investigadores de distintas instituciones científicas argentinas, entre ellas el Conicet, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de La Rioja, el Museo Argentino de Ciencias Naturales y diversos centros especializados en paleontología de vertebrados. La colaboración interdisciplinaria permitió confirmar la singularidad del hallazgo y resaltar su enorme valor científico.















